Integración de personas con discapacidad

Una vez más el destino ha querido que me reencuentre con el problema de la discapacidad en mi camino y con la posibilidad de profundizar acerca de las oportunidades que la sociedad ofrece para las personas que la sufren, y de cómo con muy poco esfuerzo es posible mejorar la situación de desigualdad que este colectivo vive, especialmente en el ámbito rural.

Raquel y Gema trabajan en una modesta asociación que se esfuerza en lograr la plena integración –social y laboral- para las personas con discapacidad, sueñan con transformar este mundo de confusión, de incomprensión, de falta de solidaridad y de soledad, en el que aún hoy, se encuentran sumergidas. Compartir un viaje de tres horas con ellas enriquece enormemente la apreciación o el concepto que uno tiene sobre esta situación, y sobre todo le hace “ponerse las pilas” sobre cuál es el contexto en el que se trabaja, cuáles son los retos a los que se enfrentan y sobre todo, y en eso me siento copartícipe, los sueños que se esperan poder alcanzar. Si además conoces a personas como José Antonio, periodista discapacitado y padre de una hija discapacitada, con una sonrisa profunda que delata sosiego y trasmite felicidad, uno se siente demasiado pequeño y sucumbe ante la emoción que representa estar cerca de tanta humanidad.
El Año Europeo de la Igualdad de Oportunidades, recién estrenado, ha de servirnos para posibilitar a los colectivos más desfavorecidos -donde sobresalen de manera notable las personas con discapacidad- un nuevo escenario que sirva para limar o eliminar definitivamente las diferencias, para concienciar a la sociedad europea que este asunto nos incumbe a todos, a quiénes padecen en la actualidad una discapacidad, pero también a quiénes mañana podamos sufrirla. Se trata por tanto de una tarea de todos, de una responsabilidad compartida y de una necesidad de presente que nos pueda facilitar las cosas en el futuro.

Más cines, por favor

El frío intenso que la nieve nos ha dejado en Las Villuercas me ha traído a la memoria recuerdos de mi niñez, de esos que uno siempre espera volver a vivir o al menos poner empeño para que sus retoños lo hagan, si no en las mismas condiciones al menos de manera similar.

Cada domingo por la tarde, paga en mano, nuestra mente pueril sólo vivía para el cine. El destino más fascinantes de nuestro ocio se culminaba cuando las luces de aquella sala de mi pueblo, hoy convertida en discoteca, se apagaban y comenzaba la magia del cine, la felicidad de una época en la que nuestros juegos semanales en la calle -a base de fuertes dosis de balón, “churro, mediamanga y mangotero”, “el limbo” y “la goma”, entre otros- se veían culminados con la asistencia dominical al cine.

La nostalgia de aquellos años, a buen seguro compartida en muchos pequeños pueblos de Extremadura, me hace soñar con nuevas oportunidades y nuevas fórmulas para poder revivir aquellas experiencias, si no para uno mismo por la propia evolución de la vida, sí para los niños y jóvenes de hoy, que por el mero hecho de vivir en un pueblo pequeño o en una zona rural, no tienen acceso al espectáculo que supuso en los pueblos el cine, y que aún en la actualidad, está en auge de manera muy exclusiva en las zonas urbanas. Por mucho que se pretenda, el Home Cinema y el Emule, no han logrado revivir esta filosofía cultural, ni siquiera de manera vaga.

Muchos cines de aquellos años siguen en estado de latencia, con las butacas vacías y pendientes de que un alma concienciada, romántica, o quizá una ayuda pública para su rehabilitación, hagan posible su vuelta a la vida. Estos espacios de ocio, hoy comandados por planes de viabilidad y por volumen de entradas vendidas, necesitan de nuevas fórmulas de financiación imaginativas, especialmente para que las zonas rurales sigan soñando con recuperar lo que fueron estos patios de butacas, y todo lo que supuso esta manera de concebir y vivir la cultura. Luis Eduardo Aute, supo plasmar muy bien esta concepción en su canción dedicada al séptimo arte y con las notas de la misma en mi memoria, sueño con que esto pueda cambiar pronto
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Revelación electoral

El máximo responsable político de la formación Extremadura Unida ha tenido una iluminación que según parece le ha hecho reflexionar sobre el futuro del medio rural. Después de muchos años de ejercicio de la política en Extremadura, con presencia activa en la Asamblea en alguna legislatura, así como en la política local, anuncia ante los medios de comunicación y con fines electoralistas una "excepcional" revelación: "La baja densidad de población en las zonas rurales de Extremadura nos indica que existe un claro peligro de desertización y estamos ante una muerte asistida o eutanasia social".
Uno se siente un poco herido con estas palabras, sobre todo por eso de la "eutanasia social" , que puede interpretarse como que las gentes que vivimos en estas zonas no resignamos al proceso, nos conformamos con el devenir y además somos cómplices de quiénes, según él, no se toman este asunto en serio. Una de dos: o este señor no conoce ni por asomo las políticas de la Unión Europea que giran en torno al desarrollo rural o las ignora de manera intencionada. Por si esto ayuda, la implantación de estas en España y por tanto en Extremadura, comienza en el año 1991 con la puesta en marcha de la iniciativa LEADER y posteriores desarrollos de ésta (LEADER I, PRODER I, LEADER+ y PRODER II),con objetivos muy definidos, entre otros, los de impulsar el desarrollo endógeno y sostenido de las zonas rurales, a través de la diversificación de la economía rural, persiguiendo el mantenimiento de la población, frenando la regresión demográfica y elevando las rentas y el bienestar social de sus habitantes a niveles más próximos y equiparables a otras zonas más desarrolladas. Si dotar económicamente programas y acciones para el medio rural, en cuestiones de formación, ayudas para la diversificación, planes de empleo, etc., no es tomarse en serio estas cuestiones, no entiendo porque Extremadura está en boca de todos en cuanto a fórmulas de buena gestión y ejecución de programas de desarrollo rural.
Como este dirigente político sabe mucho de esto y estamos en la antesala de las elecciones municipales y autonómicas, me gustaría conocer qué medidas propone para los jóvenes rurales, para la creación de empleo estable o para la mejora de las comunicaciones digitales. Además también tengo curiosidad por conocer las que puso en marcha en el pueblo de Calzadilla en los años en que fue alcalde -además de la donación de cerdos- para frenar esta regresión que se inició hace ya algunos años y que nos conduce a tan trágico destino.

AÑO JUBILAR GUADALUPENSE

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Como extremeño y guadalupense me siento profundamente ilusionado y a su vez preocupado por la noticia anunciada de que la Junta de Extremadura se va a volcar con la organización de la conmemoración del cien aniversario de la declaración de la Virgen de Guadalupe como Patrona de Extremadura y de los actos que con motivo del año jubilar -otorgado por la Santa Sede y que supone, desde el punto de vista cristiano, la concesión de una serie de indulgencias establecidas normativamente por la Iglesia- atraerán a miles de peregrinos a este enclave.

La ilusión nace porque entiendo que abanderar un año jubilar desde una Comunidad Autónoma como Extremadura, donde la polémica y puja de identidad diocesana ha sido una tónica continua y sobre todo en los últimos tiempos, esto supone –desde mi punto de vista- un paso adelante en esta pretensión, y una llamada a la unidad entre las diferentes Diócesis que convergen en este Santuario. De la misma manera, y como no podía ser de otra forma, el hecho de que se pongan en marcha una serie de actos culturales, religiosos y de otra índole, en un pueblo como Guadalupe siempre es una buena noticia por la repercusión mediática y la generación de flujos de visitantes que siempre se generan, que al fin y al cabo suponen ingresos e inversiones en la localidad. Si a eso se añade la oferta del jubileo económico que lanzó Manuel Amigo para las empresas que quieran invertir en la región, el interés y dimensión de la conmemoración se perfila aún más interesante.

La preocupación que de alguna manera está presente en mi interior se centra en cuestiones puramente organizativas y participativas, que obedecen al posible papel que se le va a conceder o designar a los habitantes de la localidad, a su forma de integrarse en los actos y a su receptividad ante la continua avalancha de foráneos, que la promoción externa puede ocasionar y la que puede distorsionar de manera muy perjudicial, si no se estructura adecuadamente, los resultados previstos. Del mismo modo me refiero a cómo se pretende implicar a los empresarios locales, últimos protagonistas de todo esto, con un papel crucial y fundamental de cara a ofrecer una imagen acorde con los objetivos de los actos culturales. Ante esta situación se me antoja primordial la puesta en marcha de una Comisión Local, donde estén representados los intereses locales (religiosos, políticos, empresariales, etc.) y que puedan contribuir a un buen desenlace de tan importante evento. Guadalupe tiene la responsabilidad de representar la imagen de Extremadura, y en ese empeño tienen que implicarse sus ciudadanos y ciudadanas, de la mano de las entidades locales y codo con codo con los organizadores y patrocinadores.

EXPERIENCIA INSÓLITA


Cualquier día de estos en la barra de un bar, en la entrada del cine, comprando en una tienda, en el gimnasio, en la consulta del médico, en el paseo de sobremesa, en la tertulia de la plaza o en cualquier rincón de los que conforman la vida diaria de cualquier ciudadano extremeño, pueden encontrarse -sin esperarlo- con Guillermo, el candidato y por tanto aspirante a ocupar el cargo de la Presidencia de la Junta de Extremadura.

Ante la insólita forma de conocer la realidad extremeña, plena de originalidad y de popularidad, de Fernández Vara, sería interesante que todos los ciudadanos y ciudadanas de Extremadura vayan pensando en que repertorio soltar o sobre que particulares asuntos quieren dirimir, proponer o simplemente comentar, de cara a un posible encuentro sorpresa con el candidato, quién busca -precisamente en la distancia corta- las bases y el fundamento de las líneas estratégicas del programa que en unos meses nos presentará para nuestra región, consciente y sabedor de las aportaciones y enriquecimiento que en ese espacio -de tú a tú y sin tapujos- se logra para alimentar la información y fuente de conocimiento que cualquier aspirante a representar los intereses de la ciudadanía extremeña necesita.
Es posible que yo no me tope con Guillermo, ni tenga esa oportunidad de departir con él sobre lo que entiendo necesita Extremadura y sobre todo, preguntarle por el horizonte que se perfila para el mundo rural y qué propuestas estima más adecuadas para paliar alguno de los desequilibrios que aún permanecen afincados en él. Espero y confío en que los resultados de esta experiencia -insisto insólita y original- enganchen a su protagonista, le conduzcan a profundizar aún más si cabe en las necesidades y aspiraciones de los extremeños y sobre todo, le impriman la fuerza y energía necesarias para poner en práctica ese conocimiento popular y haga posible esa Extremadura que todos queremos e imaginamos. Por si sirve de algo y como sugerencia, sería interesante que en esta experiencia de convivencia y estancia, no fuese acompañado de representantes institucionales más allá de lo plenamente protocolario, simplemente por enriquecer sin interferencias esa fuente de conocimiento, con los
aspectos positivos y también con los menos positivos.

LAS PALABRAS DEL RESENTIMIENTO

Está claro que el atentado del 11 M y los resultados electorales de marzo de 2004 van a estar presentes, de manera constante y yo diría obsesiva, en los debates más importantes que acontezcan hasta el final de esta legislatura, y es posible que esta omnipresencia incluso traspase esa frontera y vaya más lejos. El único objetivo que parece perseguir el PP en esta legislatura es precisamente quitarse esa espinita que tienen clavada desde que fueron derrotados en las urnas y esa inesperada forma de perder el poder que les sorprendió víctimas de su engaño y manipulación. Como se suele decir “se cree el ladrón que todo el mundo es de su condición” y eso es precisamente lo que puede aplicarse a las intervenciones públicas y en el Parlamento de los máximos responsables de esa formación política que se afanan en derrotar y desbancar a toda costa la política de Rodríguez Zapatero, sin importarle para nada las formas y expresiones dialécticas malsonantes e impregnadas de odio, que recuerdan en el tono a discursos de otras épocas afortunadamente superadas aunque no olvidadas.
Lamentablemente lo que se escuchó - proveniente del líder de la oposición el pasado lunes en la comparecencia del Presidente del Gobierno- fue un discurso cargado de desprecio, no sólo al gobierno del país sino a todos los que confían en la política como herramienta para el progreso de los pueblos, el entendimiento de las gentes y la solución de problemas de toda índole. El derecho a discrepar es fundamental e incluso necesario, sin embargo el ejercicio del mismo en las instituciones democráticas debe ser siempre comedido y respetuoso, alejado de fanatismos y obsesiones perseverantes que no conducen a nada y sobre todo constructivo, máxime cuando se aspira a representar y defender los intereses de todo un pueblo que juzga, día a día, paso a paso, y cuando está en juego algo tan importante. Mientras tanto, la llamada a la unidad ante el terrorismo y el reconocimiento de los errores cometidos por el Gobierno son sin duda un nuevo punto de partida para seguir soñando con el final de ETA y avanzar hacia la paz

APLICACIÓN DE LA LEY DE DEPENDENCIA

Recuerdo con nostalgia a personas de mi pueblo, algunas de ellas muy queridas, que tuvieron la desdicha de abandonar este mundo sumergidas en la más completa soledad, víctimas de esta epidemia que tantas vidas se ha cobrado, consecuencia de una falta total y absoluta de solidaridad social, a la que ni siquiera la hospitalidad y disposición de las gentes del mundo rural -antaño habitual y desinteresadamente normal- ha podido vencer, urbanizándose su comportamiento en el sentido de “ir cada cual a su bola” y no querer saber nada del vecino.

Afortunadamente aunque estas conductas tienen difícil retroceso por la propia dinámica y marcha de la sociedad actual, incluida la rural, ha habido un avance sustancial que se ha plasmado en la Ley de Dependencia, la cual mermará sin ningún tipo de dudas la situación de desasosiego y abandono en la que viven miles de personas, desatendidas y abandonas, que ahora tendrán un fuerte apoyo de recursos económicos que servirán para paliar esa situación y abrir de nuevo la puerta a la solidaridad, a la vez que se potencia la creación de empleo y por tanto el desarrollo socioeconómico.

El apoyo económico de la Junta de Extremadura a esta Ley para el año 2007 ya se ha visto plasmado con la aportación de 722.558 euros, cifra importantísima para poner en marcha esta novedosa fórmula aprobada de manera mayoritaria en el Parlamento y necesaria para avanzar hacia el logro de la igualdad y equilibrio social de todos los ciudadanos en Extremadura. Cuanto antes se comience a gestionar este nuevo sistema más probabilidades existen de rectificar y por tanto de gestionar de manera adecuada estos recursos. En este sentido nuestra región ha cogido el toro por los cuernos y ha iniciado sin demoras el proceso de arranque del motor de la dependencia, cuyo rodaje espero sea óptimo y sobre todo justo.

Mayor atención a los jóvenes

Uno de los retos más importantes con los que se enfrentan las zonas rurales es la fijación de población, especialmente joven, que permita mantener una renovación generacional y cierto dinamismo, necesario para que los pueblos más pequeños no tengan que cerrar sus puertas por falta de iniciativa y actividad, fundamentalmente económica.

La encuesta del Consejo de la Juventud de Extremadura (CJEX) cuyos resultados divulgó el Periódico Extremadura, ayer día 8 de enero de 2007, no hace sino corroborar lo que sabemos quiénes vivimos a diario en un pueblo de menos de 2.000 habitantes y observamos los movimientos de jóvenes, de un lado para otro, sin aspirar a nada más que sobrevivir, hasta que la rabia y la desesperación le hacen coger las maletas y buscar mejor suerte en la ciudad, buscando fundamentalmente independencia y anonimato, mejores salarios y más diversidad para su tiempo de ocio.

Los jóvenes sin estudios suelen permanecer más tiempo en el pueblo al disponer de menos alternativas formativas, y por tanto de expectativas laborales con cierta remuneración. Prueban suerte en la construcción, en la hostelería y en el peor de los casos se suman al carro del AEPSA, donde si todo va bien se apoltronan y ni siquiera se sienten tentados a mejorar su posición. Los universitarios de origen rural en muchos casos te cuentan que la ciudad debe ser su lugar de realización, aspiran a no volver al pueblo nada más que en las fiestas o los fines de semana. En algunos casos reniegan de sus orígenes y volver al pueblo a vivir significa fracaso, retroceso y pocas posibilidades de crecimiento económico.

Antes este panorama sólo cabe profundizar más si cabe en las políticas para los jóvenes, no sólo sobre el papel (la mayor parte de las acciones y programas, específicamente los que llegan de Europa, priorizan a los jóvenes como beneficiarios) sino también con hechos. Escuchar sus propuestas y necesidades significa ganarle la batalla en muchos casos a la regresión poblacional, trabajar codo con codo con ellos permite planificar y organizar su futuro. A ver si es posible que en las zonas rurales nos demos cuenta -de verdad- que los jóvenes son tan importantes o más que el resto de miembros de la pirámide, que necesitan de compromisos políticos firmes y exclusivos para planificar sus actividades, con recursos económicos y con participación directa en la vida social del municipio. Sólo así estaremos generando esas oportunidades que hoy por hoy no son suficientes y hacen que nuestros pueblos envejezcan a pasos agigantados.


Publicado en el Diario Extremadura el día 11-01-2006

REGALO DE REYES

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A medida que uno va cumpliendo años los Reyes Magos de Oriente se van haciendo perezosos, no porque no merezcamos regalos, que también, sino porque evidentemente la prioridad para ellos siguen siendo los más pequeños, algo tradicional desde hace veintiún siglos y cuya tradición deseo sea eterna.

Este año, sin embargo se han estirado conmigo, tanto que me han hecho llegar el regalo a través de Internet, sí digo bien a través del ciberespacio. Son tan auténticos, que han querido que me descargase el Linex2006 y que lo instalase en mi ordenador personal. La verdad es que estoy contentísimo con el detalle, sobre todo porque no me ha costado un duro y porque concibo que el hallazgo ha sido una revolución, no sólo para mí sino también para mi pequeño, quién ha encontrado una mascota genuinamente extremeña que a buen seguro le acompañará durante muchos años de su vida.

Lo que son las cosas, han tenido que venir las realezas lejanas para que un servidor descubra las ventajas y facilidades del software libre made in Extremadura, para que sonría cuando a golpe de clic en el ratón aparecen en los iconos palabras como Guadalupe, Espronceda, El Brocense… Creo que en poco tiempo este nuevo lenguaje del conocimiento, nacido en esta maravillosa tierra, nos va a permitir ser más libres, sentirnos si cabe más extremeños y navegar hacia el futuro con muchas oportunidades en el campo de las nuevas tecnologías de la información. La profecía que alguien dijo sobre la implantación de la sociedad del conocimiento se va consumando a medida que pasan los años, y a ella ha contribuido -sin ningún tipo de dudas- la creación del Linex y todo lo que gira a su alrededor.

EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

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No me puedo creer que uno de los programas de televisión –para mi- más interesantes que se ha creado en Extremadura, El Lince con Botas, esté a punto de desaparecer o al menos de no aparecer en la pequeña pantalla, por desavenencias entre la productora y la dirección de la televisión pública extremeña. Sin duda que esta noticia, si finalmente se confirma, causará un importante impacto en el movimiento conservacionista de Extremadura, por tratarse de una especie protegida y tal y como están las cosas en peligro de extinción. Digo movimiento conservacionista porque a buen seguro, de la misma forma que quién escribe estas palabras, miles de extremeños y extremeñas, se identificaban con este programa, con su manera de enfocar y divulgar la cultura y valores de Extremadura, con su música y con filosofía genuinamente extremeña.

Cuando la televisión en Extremadura apareció de manera fugaz en nuestros hogares, en medio del rifi-rafe político que abortó el primer intento de televisión regional, el pequeño lince se coló en la sociedad extremeña, como un símbolo del trabajo bien hecho desde Extremadura, como una imagen de esperanza y de ilusión con la que arrancaban las primeras emisiones, como una puerta que se abría y que habría de conducirnos hacia la futura radiotelevisión, hoy hecha realidad, y que se hace hueco de manera éxitosa en el abanico amplio y diverso que nos invade.

Este Lynx pardinus tan extremeño y tan nuestro, merece mejor suerte, y en ese empeño se debe trabajar, desde la productora y desde la CEXMA, buscando un punto de encuentro hábil y generoso con la sociedad extremeña, un plan de conservación que permita mantener viva esta especie en evidente peligro de extinción.

Tocado pero no hundido

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Después de lo acontecido el pasado fin de año en la terminal de Barajas es lógico perder la confianza en el final del terrorismo de ETA y en esa posibilidad de la paz que parecía estar cerca. Sinceramente, este hecho nos ha pillado por sorpresa a propios y a extraños, y el Presidente del gobierno no iba a ser menos, lo que a buen seguro le está costando un buen disgusto, como a cualquier demócrata que se precie.

En este sentido creo que Zapatero lo tenía clarísimo, así lo dijo cuando todo comenzó: “el proceso iba a se duro, largo y difícil”. Finalmente, lo que nadie quería que sucediese sucedió, y si existe un culpable de ello, esa es ETA, o al menos una parte de ella que finalmente no se ha resistido al síndrome de abstinencia de la violencia y ha caído de nuevo en sus redes. Como español y como ciudadano demócrata no tengo nada que reprochar al gobierno de Zapatero, no porque no me duela profundamente la herida de muerte que ha acabado con la ilusión y esperanza que todos de alguna manera teníamos, sino porque entiendo injusto que se le ataque a un gobierno que se ha esforzado por lograr el camino que todos queríamos, o ¿Acaso los gobiernos que los ciudadanos eligen no están para buscar las soluciones a los problemas de estos?

Me gustaría saber qué han hecho algunas personas que reprochan la actuación del gobierno para acabar con ETA, qué medidas o que propuestas han planteado como ciudadanos para el fin de la violencia, cuántas veces han arrimado el hombro para intentar paliar esta lacra que nos consume desde hace años. Resulta demasiado fácil machacar a las personas cuando ni siquiera conocemos a fondo el trabajo y camino recorrido y es por ello que –desde la firmeza y empatía hacia las personas que lo han intentado- no puedo por menos que agradecer el esfuerzo, alabar el intento y animar en el empeño y en la búsqueda de alternativas que conduzcan al logro del objetivo que todos y cada uno de nosotros esperamos. El barco del proceso que timonea Zapatero está tocado pero no hundido, y en esa batalla naval no ha estado ni estará sólo.