Integración de personas con discapacidad

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Una vez más el destino ha querido que me reencuentre con el problema de la discapacidad en mi camino y con la posibilidad de profundizar acerca de las oportunidades que la sociedad ofrece para las personas que la sufren, y de cómo con muy poco esfuerzo es posible mejorar la situación de desigualdad que este colectivo vive, especialmente en el ámbito rural.

Raquel y Gema trabajan en una modesta asociación que se esfuerza en lograr la plena integración –social y laboral- para las personas con discapacidad, sueñan con transformar este mundo de confusión, de incomprensión, de falta de solidaridad y de soledad, en el que aún hoy, se encuentran sumergidas. Compartir un viaje de tres horas con ellas enriquece enormemente la apreciación o el concepto que uno tiene sobre esta situación, y sobre todo le hace “ponerse las pilas” sobre cuál es el contexto en el que se trabaja, cuáles son los retos a los que se enfrentan y sobre todo, y en eso me siento copartícipe, los sueños que se esperan poder alcanzar. Si además conoces a personas como José Antonio, periodista discapacitado y padre de una hija discapacitada, con una sonrisa profunda que delata sosiego y trasmite felicidad, uno se siente demasiado pequeño y sucumbe ante la emoción que representa estar cerca de tanta humanidad.
El Año Europeo de la Igualdad de Oportunidades, recién estrenado, ha de servirnos para posibilitar a los colectivos más desfavorecidos -donde sobresalen de manera notable las personas con discapacidad- un nuevo escenario que sirva para limar o eliminar definitivamente las diferencias, para concienciar a la sociedad europea que este asunto nos incumbe a todos, a quiénes padecen en la actualidad una discapacidad, pero también a quiénes mañana podamos sufrirla. Se trata por tanto de una tarea de todos, de una responsabilidad compartida y de una necesidad de presente que nos pueda facilitar las cosas en el futuro.

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