La amistad es eterna y desinteresada

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Resulta sorprendente como después de 14 años sin verse las caras y sin mantener mayor contacto que una misiva anual con motivo de las fiestas navideñas, dos personas que en un momento de su vida mantuvieron una fugaz amistad por motivos profesionales -no por fugaz no exenta de cariño y de profundo respeto- se hayan reencontrado algo más viejos y en situación radicalmente diferente en lo familiar y profesional, sin que el tiempo haya desgastado lo más mínimo las mismas expresiones, las mismas sonrisas, las mismas ideas y en definitiva una percepción compartida de que el tiempo no ha borrado ni un ápice la relación que por diferentes motivos estuvo en latencia este tiempo.Este hecho demuestra que existen fuerzas desconocidas -o al menos poco comprensibles en la época actual- que permiten mantener intactos, casi en estado de hibernación, algunos lazos de amistad entre las personas que más tarde o más temprano, por circunstancias que se nos escapan, acaban por salir de su guarida para manifestarse con la misma energía y con la misma efusión que cuando nacieron.

Ayer compartí con mi amigo José Luis uno de esos ratos de sosiego y de profunda amistad que obedece a la descripción hecha, donde después de ese tiempo tuve la ocasión de recuperar, sin apenas darme cuenta, aquellas vivencias y aquellos lazos que en su día surgieron en un pueblo precioso de Ávila llamado Cuevas del Valle. Sin duda, la vida es tan maravillosa que de vez en cuando nos regala momentos de estos.

Detalles del discurso de investidura

Foto: Periódico "Extremadura al Día"

De las palabras que Guillermo Fernández Vara dijo en su discurso de investidura ayer día 26 de junio, cada cual, en función de sus intereses, simpatía o afinidad, sacará sus propias conclusiones e interpretará el contenido de las mismas, con mayor o menor acierto con respecto a lo que realmente quiso decir.

No puedo dejar escapar la oportunidad que me brinda este medio, además de mi condición de ciudadano extremeño con residencia en una zona rural, para expresar -no sé si desde el corazón, desde el deseo, desde el compromiso o posiblemente desde la ilusión- un sentimiento de sosiego y de esperanza hacia lo que entiendo va a suponer esta nueva legislatura con Fernández Vara en la Presidencia de la Junta de Extremadura, fundamentalmente inspirado en un fuerte componente humano y de acercamiento hacia la ciudadanía, desde la participación y el diálogo. Me da la impresión de que eso que el Presidente denomina “la política de las pequeñas cosas” es sin duda el pilar más importante y fundamental, no sólo por los resultados obtenidos en los comicios pasados, sino también porque intuyo va a ser el hilo conductor –más o menos adornado con herramientas de gestión propias de una administración- que va a regir esta transformación que pretende impulsar y que se refiere –al menos así lo entiendo yo- a una metamorfosis impulsada desde lo social.

Para finalizar quisiera destacar de todo el contenido de sus palabras -a pesar de que se expresaron cuestiones de mucha relevancia y trascendencia para nuestra región y para el mundo rural al que pertenezco- el compromiso asumido de visitar todos y cada uno de los rincones de Extremadura, no para inaugurar nada, sino para compartir con los extremeños y extremeñas sus vivencias, inquietudes y necesidades. Sin duda esa fórmula aplicada ya hace meses y su fortalecimiento en el futuro demuestra que Guillermo Fernández Vara lo tiene claro, y sobre todo una gran coherencia en todo su discurso y en los argumentos que defiende con pasión y entrega.

Escuchar el discurso completo.


La conservación de especies silvestres

Pocas veces siente uno tanta emoción y satisfacción a la vez, cuando experimenta un lance con alguna especie animal silvestre, y no me estoy refiriendo a un encuentro cinegético, sino a una circunstancial anécdota que he vivido recientemente, cuando regresaba del trabajo a casa, por la cual fui testigo de como una perdiz y su camada de perdigones se detenían en medio de la carretera y permanecían inmóviles ante mi llegada, dispuestas a encontrar -sumergidas en su inocencia- algún cómplice para el sacrificio, con la fortuna de que ese día -mitad sorprendido y la otra mitad sensibilizado- se toparon con un conductor que no estaba dispuesto a pasar un mal trago y sobre todo, que no se perdonaría haber roto la vida de esos pequeños seres maravillosos, que junto a otros engrosan esa lista de especies animales y vegetales que conforman la denominada biodiversidad, ese concepto del que tanto se habla en los últimos años y que ha llevado al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero a presentar en la Cámara para su aprobación, hace tan sólo unos días, el denominado Proyecto de Ley del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad.

La conservación de especies es tarea de todos: en el plano político fomentando y aprobando normas que regulen y planifiquen las fórmulas de conservación; pero también en el plano social, de un modo especial de quienes están más cerca de los hábitats más sensibles, ligados siempre y casi en exclusividad -o al menos en un porcentaje muy elevado- al medio rural. Muchas veces, desde la cercanía se pierde ese concepto de la conservación y del respeto hacia esas otras formas de vida existentes en nuestro entorno natural, refugiándose en falsos argumentos y relegando a un segundo plano el verdadero protagonismo que las especies tienen para la vida. Por eso, también a pequeña escala podemos contribuir a esta causa global, simplemente pisando el freno del progreso en momentos puntuales y ralentizando el motor del desarrollo, para evitar pérdida de biodiversidad.


Nuevos tiempos en Guadalupe

Ayer tuve la oportunidad de asistir a la constitución del ayuntamiento de la localidad en la que vivo, Guadalupe, un pueblo pequeño pero con una importancia histórica y simbólica de primer orden. De ahí que el gobierno de su Ayuntamiento requiere de compromisos y de responsabilidades por encima de lo que le correspondería a un consistorio de características similares. Es por ello que la estabilidad que el Partido Socialista Obrero Español ha obtenido, merced al voto mayoritario de los vecinos y vecinas de la localidad, va a permitir avanzar sin trabas, al menos en lo político, hacia ese nuevo horizonte de progreso que todos y todas las guadalupenses queremos para este pueblo.

Las caras de ilusión y de ansias de trabajo que ayer reflejaban los ediles que a buen seguro tendrán responsabilidades concretas, y de la propia persona que ejercerá por segunda legislatura consecutiva las funciones de la alcaldía, Modesto Rubio, son un buen ejemplo de la importancia Y relevancia que estos resultados tienen para la localidad, donde se espera dar el salto definitivo hacia la posición que merecidamente tiene que ocupar este pueblo, de renombre y fama internacional.

Por tanto desde este pequeño espacio de la blogosfera mi más sincera felicitación y mi aliento para trabajar en pro de este pueblo y de sus gentes.


Quince años después

Parece que fue ayer cuando impulsado por mi juventud soñadora y unas ganas enormes de trabajar por primera vez, decidí embarcarme en un proyecto novedoso, atrevido y un tanto revolucionario, que me llevo a poder ejercer mi profesión -en contra de otros extremeños y extremeñas de mi generación que tuvieron que coger las maletas y abandonar su pueblo- en el lugar donde tengo las raíces, al lado de mis paisanos y la gente que me vio crecer, al pie del cañón en una cruzada, la del desarrollo rural, en la que nos alistábamos más bien por ilusión, ganas de cambiar nuestra realidad y sobre todo, por contribuir con nuestra formación a la transformación de nuestra realidad más cercana, la que siempre nos rodeó y a la que amamos profundamente.


Los comienzos, como en todo proceso de cambio, no fueron nada fáciles y aún permanecen en mi memoria algunas personas y algunos encuentros con los diferentes colectivos que nos curtieron como profesionales, en el plano humano, como referentes al servicio de la gente que irradiaba ansias y deseos de progreso, pero también al servicio de quiénes no creían en el proceso y veían con malos ojos algunos aspectos y algunas acciones de las que poníamos en marcha.


Atrás quedan un amplio catálogo de emociones, sensaciones, buenos y malos momentos, alguna que otra enemistad y sobre todo una nueva realidad, un mundo rural radicalmente opuesto en cuanto a infraestructuras, servicios, empresas... Sin duda el paso del tren del desarrollo rural por Extremadura en los últimos 15 años ha supuesto una metamorfosis profunda, un punto de inflexión necesario para que se construya el futuro con unas bases sólidas, y esto -en mi opinión- sólo ha sido posible gracias a las administraciones (europea, nacional, autonómica y local) que han confiado en la gente de los pueblos, que de manera individual y colectiva, anónima o con afán de protagonismo, han hecho posible que hoy, después de este tiempo, tengamos un medio rural abierto a nuevos cambios y nuevos retos.

La innovación, factor clave para Extremadura

Una de las palabras que más se emplean en el argot de las empresas y de las ayudas públicas a éstas, es sin duda la palabra innovación, término que se define según el diccionario de la Real Academia Española como “acción o efecto de innovar”, es decir “mudar o alterar algo, introduciendo novedades”. Si hablamos en el ámbito empresarial, el que emplea con mayor frecuencia este término, nos referimos a poner en marcha ideas novedosas que aporten beneficios económicos y que su ejecución repercuta directamente en los consumidores finales, de bienes o servicios.

En demasiadas ocasiones quiénes no tenemos contacto con las políticas y programas de innovación solemos asociar estos a lugares más o menos aislados, donde ciertas personas con grandes dotes de investigación y una privilegiada formación, realizan ensayos, pruebas y otro tipo de análisis con respecto a una materia determinada, y cuyos resultados suelen estar realmente blindados o al menos reservados a cierta élite universitaria o empresarial. Eso es precisamente lo que entiendo yo ha distanciado en cierto modo a la sociedad de este tipo de programas, y ha creado ciertos recelos de las pequeñas y medianas empresas hacia el acceso a las ayudas públicas que en los últimos tiempos se han incrementado sustanciosamente, merced a un compromiso político del gobierno español que apostó por estos recursos y logró una dotación presupuestaria, la más alta de nuestra historia, para este tipo de acciones, englobadas en lo que se ha llamado Investigación, Desarrollo e Innovación, I+D+i, y que suponen para nuestro país un montante económico sin precedentes, con una serie de iniciativas de apoyo (VII Programa Marco UE, PROFIT, Torres Quevedo, CDTI, Incentivos fiscales...) cuyo desglose y pecualiaridad requeriría de un espacio importante para su explicación.

La cuestión fundamental de este tipo de recursos es incrementar la participación de España en acciones de I+D+i dentro del territorio de la Unión Europea, en cuyo ámbito ocupamos alguno de los últimos puestos del ranking. Precisamente por este motivo y por optimizar los recursos disponibles, especialmente para las regiones denominadas de convergencia en las que la renta está por debajo de la media europea, existe un compromiso de incrementar el porcentaje del PIB destinado a estos menesteres hasta llegar al 2% del PIB dedicado a la I+D+i en el año 2010, con una participación privada del 55%. Este es precisamente el caballo de batalla sobre el que -en mi opinión- se debe trabajar más a fondo, especialmente por movilizar recursos privados, pero también por lograr concienciar a las pequeñas y medianas empresas sobre la necesidad de cambio continua, sobre la imperante necesidad de ser competitivos en un modo globalizado y acerca de las oportunidades que, posiblemente con carácter extraordinario e irrepetible, existen para poder acceder al sistema al que se le denomina ciencia-tecnología-empresa, y cuyo éxito de implantación y de optimización depende en gran medida de la implicación de un mayor número de empresas y sectores económicos.

Se trata pues de un momento “dulce” para transformar en cierto modo la realidad de regiones como Extremadura, con grandes potencialidades y con una universidad joven, con un territorio mayoritariamente rural que necesita de impulso y de cambio. La Junta de Extremadura lleva tiempo aplicando este tipo de políticas, mayoritariamente en el ámbito de la Universidad y Centros Tecnológicos, y en menor medida en las empresas. Sin embargo, existen sectores en los que solamente dependemos de nuestro propio progreso y de nuestros compromisos, y es por ello que la innovación jugará un importante papel, tanto que nuestro futuro dependerá de que sepamos aprovechar esta coyuntura e impliquemos a cuantos más mejor, de manera coordinada y estableciendo cuantas alianzas sean necesarias. Si el sector la agricultura, las infraestructuras, la formación de las personas, etc., han encontrado en los recursos de la Unión Europea un aliado excepcional y fundamental para alcanzar el estatus actual, no menos oportuno y necesario se hace el concurso de los fondos destinados a la investigación, desarrollo e innovación, un espacio dotado de una gran cantidad de recursos que debemos aprovechar de manera plena, y cuyas puertas abiertas debemos franquear sin complejos, con la ayuda de cuantos interlocutores dispongamos y con el firme propósito de incrementar las estadísticas y con ellas, el ya mencionado sistema ciencia-tecnología-empresa.


Acerca del uso de las energías renovables

Ante tanta contaminación ambiental y tanta alarma despertada por el cambio climático y sus efectos sobre el futuro de la humanidad, no cabe duda que las energías renovables se han convertido en una importante alternativa para construir el destino de nuestro planeta, y algo de relevancia deben de tener pues las grandes empresas y multinacionales de la energía han comenzado a posicionarse ante lo que comienza a ser un proceso de cambio, sobre el que no existe demasiada información, especialmente sobre las consecuencias o efectos que estas energías, ahora en boga, puedan generar sobre el medio, sobre las personas o sobre la economía ampliamente globalizada que nos mueve a su capricho.

Las comunidades rurales desorientadas, insertas en procesos de despoblamiento y escasez de iniciativa, sometidas e iluminadas hacia nuevas expectativas de futuro, en ocasiones no advierten algunos aspectos importantes que se han de tener en cuenta y que comprometen seriamente nuestra identidad y nuestro compromiso generacional de entregar el medio a nuestros descendientes en las mismas condiciones en las que lo hemos heredado, que nuestra riqueza se basa precisamente en esa peculiar forma de vida, que aprovecha los recursos que nos brinda el entorno y que ese ha de ser el motor que nos mueva hacia el futuro y que conserve en cierto modo nuestro bienestar.

Las energías alternativas dimensionadas adecuadamente entiendo son excelentes para el abastecimiento de pequeños núcleos rurales, especialmente en el ámbito familiar. Sin embargo no caigamos en la tentación de renunciar a ciertas cosas, simplemente por no implicarnos o por no asumir compromisos, por dejarnos embaucar en procesos de metamorfosis demasiado complejos y claramente interesados, donde la madre economía pesa más que ninguna otra cosa. Por ello, desde el mundo rural hemos de reflexionar individual y colectivamente sobre cómo podemos actuar de manera sustentable, cómo interviniendo sobre aspectos como la sensibilización, la educación o la formación es posible ahorrar más energía, y con ello alejarnos de esa amenaza global que cada día se torna más oscura y con dudosos compromisos en cuanto a su solución.


Donar sangre enriquece a las personas


Después de dos años de ausencia a las citas de la hermandad de donantes a la que pertenezco, motivado posiblemente por unas palabras que le escuché a un alto cargo del gobierno regional, he podido corroborar la información que escuché hace algún tiempo que situaba a la Extremadura rural a la cabeza de las donaciones de sangre dentro de la Comunidad. Después de acudir al Centro de Salud habitual pude comprobar como casi medio litro de este líquido vital, representa todo un símbolo de generosidad y una tradicional cita, a la que faltan pocas personas de las convocadas. Por lo que pude experimentar y corroborar que las cifras reflejan una realidad bien cierta y eso supone que al menos en muestra región, los ruralitas mantenemos en buena forma el banco de sangre regional.


Lo importante de esta cuestión no es precisamente sacar a la luz la condición de donante de quién escribe estas palabras -que más bien es la excusa para comenzar mi mensaje- sino el hecho de sacar a relucir la solidaridad y la generosidad de quiénes moran las zonas rurales, que brota cada vez que existen oportunidades para ello. Se trata de una condición posiblemente innata, inherente a buen seguro al medio en el que se vive y muy ligada al contexto específico en el que se manifiesta, máxime cuando se trata de cuestiones de salud, y en particular, cuando está en juego algo tan vital y cuya única permuta consiste en elevar a lo más alto la condición humana, la satisfacción personal y el sentimiento de utilidad y de servicio que se renueva en cada extracción.


La evolución del sistema sanitario depende en gran medida de los avances científicos, pero también resulta fundamental contar con un banco de sangre, y de ahí mi reflexión y llamamiento por implicar en este proceso a más gente, a mantener viva esta solidaridad y a valorar estos detalles de altruismo, que no por pequeños son menos importantes que otros, porque quién sabe si algún día somos nosotros los necesitados de una transfusión y ellos los donantes.