Ser y sentirse parte de un Geoparque

Foto: cedida por APRODERVI Hay cosas en la vida que no cambian, situaciones que suelen ser denominador común en las vivencias de todas las personas y que acaban convirtiéndose en verdades plenas. Una de esas cosas suele ser el amor profundo al terruño, al espacio físico en el que uno vive, al entorno natural, al paisaje y al paisanaje que uno absorbe e introduce en cada rincón de su cuerpo, cual pócima del bienestar, de la felicidad y por supuesto del amor hacia lo cercano y lo conocido. Basándome especialmente en esa predisposición y en ese sentimiento profundo tengo que confesaros -una vez más- que tengo el enorme privilegio de vivir en una de las zonas más maravillosas del planeta tierra, en la que la relación equilibrada hombre-naturaleza es posible, y dónde la vida resulta apacible y generosa. Mi morada se encuentra en un lugar donde se perciben y experimentan emociones al contemplar la naturaleza, al escuchar sus sonidos. Vivo rodeado de esos aromas que cada estaci...