Acojonado, aturullado, sorprendido...

Estoy perplejo desde que he conocido la noticia de que ha habido una alianza global de la banca mundial para empezar a paliar el estado de emergencia en el que se encontraba la economía europea. Tengo que confesar que llevo unos días "acojonado", especialmente desde que Barack Obama habló de algunos países, entre ellos España, y de cómo pintaba mal el tan llevado y traído asunto del déficit, de los mercados, de las agencias de calificación... de todo este escenario nuevo con el que convivimos en las últimas semanas.

Entre tanto aturullamiento, tengo que confesar que mantengo mis dudas sobre la efectividad de esta medida, que a buen seguro la tenga. Pero, no lo digo por el corto plazo, sino más bien por el medio o largo plazo, la "altura de miras" que siempre nos gusta mencionar. Siempre he sido muy reacio a que el mundo lo dirijan los bancos, como se está demostrando lo dirigen. Del mismo modo soy plenamente consciente de que este tipo de instituciones no mueven un dedo si no es por intereses particulares y por incrementar su cifra de negocio, aunque eso suponga arrastrar sociedades y países hasta la dependencia eterna.

Desde mi ignorancia como ciudadano de a pie me pregunto si realmente esto no será "pan para hoy y hambre para mañana", es decir una estrategia para ganar tiempo y sobre todo espantar algunos terribles fantasmas que merodean por la Europa del euro, y que según algunos expertos europeístas como Felipe González podrían acabar con la Unión Europea, lo que sin duda debe hacernos reflexionar, y especialmente a la clase política sobre algunas cuestiones que tienen que ver mucho con el espacio común europeo que tenemos que fortalecer y reinventar, pues parece evidente que los cimientos o quizás la estructura contienen algunos defectos que conviene reformar para que el edificio se mantenga en pie.

Y mientras en España, algunos gobiernos del PP comienzan a meterle la tijera a uno de los pilares básicos del estado de bienestar y tremendamente importante para el futuro. Me refiero a la educación, a la que seguirán otros como sanidad, bienestar social... en definitiva los avances y progresos ejecutados por gobiernos progresistas.

Una terrible consecuencia más de esta crisis financiera que siguen manejando a su antojo los bancos y los banqueros.

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