De la solidaridad a la desconfianza

Las imágenes que en esta última semana hemos podido ver en todos los medios de comunicación son sin duda suficientes para encender la luz de la solidaridad, que con demasiada frecuencia se encuentra apagada y en muchos casos fundida. Como ya escribiera en mis primeras reflexiones sobre esta nueva tragedia el vuelco de la humanidad no conoce precedentes. Sin embargo a medida que van pasando los días comienzan a surgir nuevos frentes que nos suscitan un buen número de preguntas e incluso dudas.

Las fotos de algunos/as dirigentes mundiales, incluida nuestra Vicepresidenta en el lugar de la tragedia, sin que en mi caso dude de las buenas intenciones que a buen seguro les han movido a estar allí, reflejan cierto tufillo a protagonismo y a cierta estrategia mediática que cuando menos provoca cierta repulsa. Esa disputa por el protagonismo o el liderazgo en la gestión de esta catástrofe, aprovechando el caos producido en un país devastado y sin rumbo, parece estar generando algunas opiniones de rechazo y creencias , desconozco sinceramente si infundadas o no, de que ha habido una pugna vergonzosa por tomar las riendas y acaparar el prestigio internacional, dejando a la ONU en un segundo plano y en mi opinión provocando una seria reflexión sobre la necesaria reforma o transformación de sus estructuras.

A esta descoordinación inicial se une ahora, al menos ha saltado a los medios, "el negocio" sucio que algunas empresas, concretamente los bancos, parecen haber encontrado en todo este entramado de ayuda y solidaridad que se ha generado entre la ciudadanía y que estoy convencido, va a suponer una merma considerable en el ingreso de donativos, al menos del proveniente del /a ciudadano/a de a pie, del/a anónimo/a.

Lo peor está por llegar según los expertos en materia de cooperación, pues todo parece indicar -por la experiencia en otras catástrofes- que esa bonanza inicial y ese vuelco acaba siendo testimonial y ese mundo que al principio se muestra bondadoso y cercano, acaba dándole la espalda y olvidándose de esa necesidad que durante mucho tiempo tendrán quienes lo han perdido prácticamente todo. El cambiar esta dinámica es cuestión de voluntades y de compromiso, algo sumamente complejo en este mundo, aunque no por ello imposible. Algo o quizá mucho se consigue con iniciativas como la que se propuso en el blog del Presidente de la Junta de Extremadura y ha sido todo un éxito.

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