El espíritu de la nueva Extremadura

Hoy he compartido la mayor parte de la jornada con un buen amigo, conocido de manera muy particular y a través de medios virtuales. El alcalde del pueblo cacereño de Pescueza (Cáceres), José Vicente, ha estado en Guadalupe, para fundamentalmente departir unas horas conmigo, disfrutar de la gastronomía de la Puebla y de paso, algo inevitable, hablar de nuestro partido y del congreso regional y provincial que se avecina.

Muchas cosas he aprendido hoy de este formidable vecino de un pueblo pequeño, al que le ha tocado liderar un proyecto de futuro, donde como el decía todos son importantes, donde la implicación de los ciudadanos es vital para que salgan adelante las ideas y se resuelvan los problemas. Hace algunas semanas, José Vicente, tuvo el coraje de organizar y poner en marcha una asamblea ciudadana, de acceso libre a todos y todas las vecinas y personas que tuviesen algún interés por el pueblo. Algo insólito en los tiempos que corren y que no todos los políticos practican.

Anoche con el chat y hoy con este intrépido alcalde, he corroborado que existe un nuevo espíritu en esta tierra, al que ya se le denomina "La nueva Extremadura", una ilusión y unas ganas en la gente, especialmente joven, que es capaz de generar nuevos horizontes, una energía de unidad y fortaleza entre las personas, que piensan desde que se levantan hasta que se acuestan en cómo mejorar y transformar la realidad que a veces pesa y supone lastre para el avance hacia el futuro. Hoy, con ilusión y optimismo se imaginan nuevos horizontes y nuevas expectativas que nos hacen soñar y nos transmiten ese espíritu que tanta fuerza imprime a los hombres y les conduce hacia las grandes empresas. Lo decía también mi buen amigo, Antonio Dávila, presidente de la Asociación de Amigos del Camino Real de Guadalupe, que ha leído las intervenciones del debate de ayer, y me comentaba en privado que por las expresiones del mismo, les recordaba los finales de los años 60, cuando su generación atravesaba por momentos parecidos.

Resulta realmente gratificante saber y ser consciente de que algo nuevo se mueve, de que muchas personas están comprometidas con sus ideas y con su tierra, se resisten a mirar para otro lado y no cesan en el esfuerzo de construir - desde el altruismo y de manera desinteresada- una nueva concepción de la relación humana, basada en la cooperación y el esfuerzo a coste cero, en la amistad, el cariño y la confianza. Esa gente, esa comunidad y ese espíritu necesita estar vivo, porque mientras viva, existirá la posibilidad del cambio, de la innovación, de la cercanía, de la cordialidad, y en definitiva habrá espacio para seguir soñando y para seguir pensando en el mañana, sin complejos y con las ideas firmes y muy claras.

Me siento pleno y muy dichoso de participar y compartir este compromiso con personas extremeñas, como José Vicente o cualesquiera otros, como los que pertenecen al grupo denominado "Plaza de la Cordialidad". Me siento orgulloso y un auténtico privilegiado de formar parte de ese grupo que aspira a soñar, que aspira a trabajar y a darlo todo, para que quienes nos suceden, porque así lo hemos querido, nuestros hijos, se encuentren con una Extremadura mejor, más solidaria si cabe y jamás nos reprochen que lo hicimos mal, o al menos que no lo intentamos. Por tanto, ánimo y adelante.

1 comentarios :

Jose Vicente de Pescueza dijo...

Felipe,la verdad es que la vida de un ser humano se enriquece, compartiendo nuestras propias cosas. Gracias por el dia compartido.
Que bueno es sentirnos todos animados por aportar un granito de arena a la construcción de la nueva Extremadura, yo no dejaré de trabajar por ella, por nuestro pueblo, por nuestra gente.
Un abrazo buen amigo