Ibarra recibe la medalla de Extremadura

Esta mañana, mientras cerraba algunos asuntos laborales he estado escuchando como Juan Carlos Rodríguez Ibarra pronunciaba un apasionante discurso de agradecimiento por la Medalla de Extremadura que el Consejo de Gobierno que preside Guillermo Fernández Vara le otorgó hace unos días. Juan Carlos no fue nunca partidario de recibir tan alto galardón para cualquier extremeño, así lo manifestaba siempre y me consta de manera fehaciente.

Uno cuando escucha ciertas cosas se emociona muchísimo, máxime cuando es consciente de que aún estando en primera fila -al menos hasta que el próximo Congreso de julio ratifique lo que ya se sabe- Juan Carlos en una persona entrañable e inolvidable para quienes hemos tenido la oportunidad de conocerle, no tanto como hubiésemos deseado, pero al menos lo suficiente para que siempre esté en nuestra memoria y para que valoremos con argumentos, más que suficientes, que esta medalla tenía que ser para él. Así lo han valorado también las personas responsables de cotejar y de contrastar los méritos para quienes son propuestos. En este caso, Rodríguez Ibarra, imagino que habrá batido todos los récords de valoración, a pesar de que como he dicho anteriormente, siempre fue muy reacio.

Hoy, 21 de junio es un día importante para Juan Carlos y para quienes nos sentimos extremeños y confiamos en esta tierra. A pesar de ello, en su apertura del discurso Ibarra ha dejado su protagonismo para dárselo a la libertad y a la democracia, aludiendo al hecho de todos conocido en el día de hoy, la detención de la "cúpula de ETA" como el aspecto más relevante de esta jornada. Hasta para eso hay que ser superior y tener una gran capacidad de comunicación, algo que siempre demostró también nuestro protagonista. Se ha referido a los presentes diciéndoles que habría que pedir un minuto de alegría en respuesta a las detenciones, en contra de lo que se hace habitualmente cuando la banda asesina.

Me comentaba en un e-mail Juan Carlos hace unos días que le parecía más merecedor de distinciones aquel guarda de la finca expropiada cuando exclamó: "Ahora mis hijos podrán ir a la escuela" porque era una declaración de principios de lo que había que hacer en Extremadura. Sin duda, una afirmación importante y oportuna para un gran hombre.

Habrá quien piense en el peloteo, quien atisbe ciertos aires de adulación en este texto, pero tendría muchos motivos, muchas reflexiones y mucho material, la mayoría en mi repertorio íntimo y familiar, como para poder rebatir a cualquiera que pudiese, sin fundamentos, opinar en esta línea.

Por tanto, mucha vida a Juan Carlos Rodríguez Ibarra y mucha suerte.

Os dejo con el discurso de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, obtenido de la web informativa de la Junta de Extremadurasubido a mi cuenta de www.goear.com.


1 comentarios :

Anónimo RESPONDER dijo...

Más que merecida y algo que era previsible. Ibarra ha sido quien ha liderado en los últimos 25 años la transformación de Extremadura y hoy, si podemos pensar y hablar de futuro, en buena parte es gracias a él.

Saludos.