El PSOE rechaza retirar símbolos católicos

Parece que en mi partido han captado perfectamente lo que significa diferenciar entre laicidad y laicismo, un poco el contenido de una de mis entradas de hace unos días, que escribí como socialista y como católico, y que venía a decir que tampoco había que ceder ante algunos comportamientos agresivos y fanáticos sobre la presencia de elementos y símbolos católicos en los lugares públicos. Todo requiere de una reflexión profunda, de una escucha antenta de intereses y de una conciliación de todas las partes. Eso habrán pensado los Diputados del PSOE -sin duda con pleno acierto- cuando rechazaron ayer en el Congreso de los Diputados el impulsar una norma que obligue a retirar crucifijos y otros símbolos de los actos como la toma de posesión de cargos públicos.

Todos sabemos que el Partido Socialista Obrero Español es un partido progresista, plural y con cabida para muchas opciones, entre ellas las religiosas. En mi opinión esto también ha de tenerse en cuenta a la hora de abordar reformas, sin pretender con ello alejarme del reconocimiento de que haya que hacerlo, que lo comparto. Son muchos y algunos con peso, como Ramón Jáuregui, el propio presidente del Congreso, José Bono, y mucha gente del PSE, quienes comparten -estoy seguro de ello- mis argumentos y el de otros cristianos socialistas, que entendemos que hay que abordar algunas cuestiones pero con mesura y concierto, sin que con ello apoyemos las políticas de la jerarquía eclesiástica en asuntos como el mantenimiento y consentimiento del programa de Losantos y otras hierbas en la COPE, la petición pública del voto para cualquier partido o la campañas de descrédito al gobierno que de cuando en cuando surgen, en mi opinión con excesiva confrontación y beligerancia.

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