Tras el rasto del cordel de ganados

Esta mañana, y ya es la segunda en pocos días, he vuelto a calzarme mis botas de montaña para hacer una pequeña ruta, por el entorno de la Puebla. Desde que la cuestión del montañismo y senderismo se federase y se homologase la señalización, este tipo de itinerarios se denominan de pequeño recorrido (P.R.) y las marcas típicas del sendero tienen el color amarillo y blanco. Perdonad, no pretendo dar lecciones de esto a nadie pues no soy un experto, sino que me pareció que para los lectores y seguidores que no están puestos en estas materias resultará de interés.


La cuestión es que hoy he tomado la conocida Ruta de Isabel La Católica que une Cañamero y Guadalupe, subiendo hasta una conocida ermita, la de Santa Catalina, donde la curiosidad y el trazado de una vía pecuaria en el topográfico me han motivado para buscar el enlace entre este conocido icono de Guadalupe y el río Guadalupejo, hasta enlazar con la ruta que hice el sábado pasado. La verdad es que no sé muy bien si he seguido la dirección correcta en todo momento, al menos el trazado no coincidía con el del plano, pero al final he logrado llegar hasta el río y he continuado por él hasta llegar a la vieja fábrica de Eusebio González, hoy en ruinas, para desde allí y por la carretera acceder hasta la Puebla por la Acimelería.

El itinerario sólo ha sido un poco duro al principio, hasta subir a la ermita, no sé si por mi baja forma o quizá porque realmente lo es. El caso es que el resto, no ha sido de una gran dificultad y sí de una belleza inenarrable.

Destacaría de la ruta el paisaje que se observa al tomar el cordel de ganados que conduce hasta el Guadalupejo, divisando la sierra de Las Villuercas, y más concretamente el pico Villuercas, montaña más alta de estas sierras con una altitud de 1.601 m., que pasa por ser el más alto de los Montes de Toledo, antaño Cordillera Oretana.

Como siempre los contrastes entre los olivares cercanos al pueblo, los pinares, los bosques de castaño cultivado y el bosque galería próximo al río han posibilitado un disfrute de las primeras horas de la mañana. El recorrido, de aproximadamente dos horas, es una buena escusa para evadir tensiones y sentirse cercano al medio.

Mañana, posiblemente descanso. Comienzan los tradicionales festejos taurinos de la Puebla con el chupinazo de esta misma noche a las 12, y después a pesar de que uno no es muy torero si gusta de tomar unas copas y de disfrutar de la familia.

En próximos días, intentaré explorar y trazar sobre el mapa el cordel de ganados en toda su extensión. A ver si es posible que no tenga intrusiones, ni alambradas, ni este tipo de cosas, que desgraciadamente ocurren con demasiada frecuencia.

Os seguiré contando.


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