Puentes de vida

Acaba un puente interesante en lo personal. Ya desde el viernes por la tarde tenía asumido que iban a ser unos días algo diferentes, pues mis propósitos eran justos los contrarios a los de muchas personas o al menos para la amplía mayoría:mis intenciones eran las de estar en casa prácticamente sin salir y disfrutar del calor del hogar, del humano y del físico. Ciertamente quienes estamos inmersos en una ingente actividad laboral y social necesitamos con urgencia este tipo de terapias que nos ponen las pilas para seguir inmersos en la misma dinámica del día a día y que nos suelen servir para reparar en algunas cuestiones que pasan desapercibidas habitualmente, a pesar de lo trascendentes y fundamentales que resultan para la convivencia y el crecimiento personal.

Además, todos sabemos que los puentes entre otras cosas sirven para comunicar a las personas, para enlazar pueblos y para salvar obstáculos, algo que en muchos ámbitos de la vida se hace necesario. La vida o quizás el destino quisieron que este fin de semana un puente me llevase de nuevo a un lugar, del que nunca debí marcharme. Espero que jamás se demorone y que el flujo de confianza, cariño y amistad, sea cada vez más intenso.

A veces las personas nos obcecamos con nuestro orgullo, nuestras malas interpretaciones, nuestros prejuicios... y no nos damos cuenta que en esta vida estamos de paso y hemos de esforzarnos en mantener vivos algunos lazos, por nuestro bien y por el de nuestros hijos. El ejemplo y el testimonio deben ayudarles a avanzar hacia el futuro. De ahí nuestro compromiso y nuestra responsabilidad en salvaguardar algunos valores como el de la familia.

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