Regalo de otoño

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 Eduardo Pavón, al fondo a la izquierda (tapado con un arbusto) con parte del grupo en la base de la Chorrera de Calabazas


Hoy he tenido la suerte de conocer "in situ" los castaños de Calabazas y la "Chorrera" del mismo nombre que se precipita en la roca cuarcítica armoricana que caracteriza a este Geositio peculiar y muy transitado en el municipio de Castañar de Ibor. Y digo la suerte porque no lo conocía y aunque me he planteado profundizar en el conocimiento de todos los lugares de nuestro Geoparque de Villuercas Ibores Jara, aún estoy lejos de lograrlo por muchos motivos que no vienen a cuento.

Lo cierto y verdad es que gracias a la pedagogía del técnico de medio ambiente de APRODERVI, y compañero de trabajo, Eduardo Pavón Jaraíz, yo y otras personas procedentes del Instituto de Enseñanza Secundaria Nuestra Señora de Bota de Badajoz, profesores y alumnos/as de primer y segundo curso del módulo de recursos naturales y paisajísticos, hemos disfrutado de un paseo (algo duro para quienes no estamos acostumbrados) por estos bellos parajes y hemos podido respirar hondo en compañía de centenarios castaños, árboles y arbustos singulares y buena compañía. Los ingredientes necesarios para el gozo y para "cambiar de aires", algo fundamental en la vida de uno cuando lo cotidiano le asfixia y le satura.

Con un otoño muy avanzado y desprovistos de hojas los castaños de "Calabazas" han sido la excusa para bajar al terruño, aprender y valorar más si cabe el enorme patrimonio natural que caracteriza a esta comarca, al que tenemos que mimar y cuidar. Si lo hacemos con inteligencia estoy convencido de que llegarán muchas oportunidades de desarrollo económico y social para quienes hemos decidido echar raíces en estas latitudes. Un regalo de otoño inesperado y realmente práctico.




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