Oportunidades del otoño en Extremadura

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Imagen: http://remontando-el-vuelo.blogspot.com.es

A propuesta de María Cristina Fernández, una de las amigas del Facebook me dispongo a escribir en esta mañana otoñal en Las Villuercas, precisamente de esta estación, de sus oportunidades, de sus paisajes y paisanajes en nuestra querida tierra Extremadura, aparcando -al menos por un día-  la realidad económica y social que nos ha tocado vivir en esta primera década del siglo XXI y que me  lleva de manera continua a formular opiniones, reflexiones y especialmente protestas en este espacio personal que comparto con todos vosotros/as.

El otoño es posiblemente una de las estaciones más hermosas en Extremadura, de norte a sur y de este a oeste. Los meses de septiembre, octubre y noviembre, son especialmente hermosos  en esta tierra del oeste peninsular, regalándonos diversidad de paisajes, contrastes insólitos, espacios culturales y paisanajes tradicionales que compensan y hacen olvidar el duro estiaje que caracteriza también a esta región.

Hablar -o mejor dicho- escribir de otoño pasa necesariamente por hacerlo mencionando la belleza de los bosques de castaños, robles y otras especies de fronda en los valles profundos de Las Villuercas, el Jerte, el Ambroz, La Vera o el sur de Badajoz. Lo es también para mencionar los manjares que estos bosques llevan asociados como son las setas, los madroños o las castañas, estrechamente afiliados a toda una cultura tradicional que aún pervive en nuestros pueblos de montaña, donde la castaña (este año posiblemente afectada por la falta de lluvias) supone una fuente de ingresos importantes, aunque aún podría suponer muchos más. Una excelente oportunidad para el turismo de naturaleza, el gastronómico y el cultural.

Otoño extremeño que nos trae cada año el bramido del señorial ciervo en las extensas dehesas de Extremadura, el ruido de la caracola que reclama la vuelta de las rehalas al finalizar la montería, la montanera en forma de bellota que enriquece al mejor jamón ibérico del mundo.Estación que se torna multicolor en el paisaje del bosque y especies caducifolias, y que nos alegra el corazón a través de la vista, el gusto  y el olfato.En definitiva, una excusa -o quizás un motivo mayor-  para regresar o para encontrarse con esta tierra extremeña, plena de sabores, colores y olores para todos, que se magnifican especialmente en esta época que nos conduce hacia el invierno.

Estáis todos/as invitados/as a degustarlo y conocerlo en Las Villuercas.

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