Cambios en el nuevo curso escolar

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Cuando he escuchado a la Presidenta de la Comunidad de Madrid hablar de las facilidades para que Eurovegas se instale en la Comunidad (Cambiando incluso leyes) y la comparo con otras manifestaciones menos afortunadas como que los profesores eran unos vagos, se me revuelve el estómago. Son gestos que la definen perfectamente, y que de alguna manera nos indica el interés que tienen ciertos gobernantes de la derecha española en la educación, en la sanidad o en la misma dependencia.

Hace unos días me encontré con un padre y una madre de Guadalupe que tienen una chica en el instituto de Logrosán. Entre la indignación y la impotencia, me pedían colaboración para intentar solucionar el grave problema del transporte escolar, el cual según parece no será gratuito como siempre lo fue, y además ni siquiera les dan la opción de elegir a la empresa o contratar de manera libre y voluntario el servicio con quien de manera colegiada acuerden. Días antes, los alumnos/as que tenían que pasar por las aulas en septiembre para recuperar alguna asignatura se encontraron con que no disponían del servicio como siempre lo habían hecho.

Es una consecuencia más de los recortes en educación que desde el gobierno extremeño se están llevando a cabo -a pesar de que quien lo dirige afirmase que "antes de recortar en sanidad y educación" se cortaría un dedo- y que están comenzando a fragmentar a los ciudadanos y a asfixiarlos a niveles insospechados.

Está claro que el retraso en el comienzo del curso en Extremadura (Debemos ser, si no la última, de las últimas regiones en comenzarlo) además de obedecer a un descontrol y una desorganización a nivel de la Consejería, obedece a un tijeretazo profundo y a una disminución de profesorado (según algunos medios 500 menos) lo que sin duda nos debe de inquietar y preocupar como padres y especialmente como ciudadanos progresistas que somos, defensores del estado de bienestar que tanto nos costó lograr y que en tan poco tiempo, podemos perder por el desgobierno y por las imposiciones que unos cuantos nos están encomendando, como si ellos fuesen los dueños del mundo.

¿Las consecuencias de todo esto? Muy sencillas:

-Se va a potenciar la enseñanza en las grandes ciudades y núcleos de población, frente a los pueblos (con el coste del transporte uno se plantea si no es más rentable alquilar un piso y no tener que coger el autobús todos los días).
- Más alumnos/as por aula, menos atención, peor calidad en la enseñanza, por mucho que nos vendan milongas de que no va a afectar y que será extraordinaria.
- Privatización y pago de más servicios como el transporte, las complementarias y otras que irán llegando.

Si a eso se le une la subida del IVA al material escolar y todos los recortes que ya están afectando a la economía doméstica (combustibles, alimentación, energía...) el panorama es dantesco y especialmente estimulador para las movilización de la ciudadanía que solo tiene esta opción para poder reclamar justicia. Este próximo 15 de septiembre, la marcha a Madrid, es una de tantas que irán llegando, y en las que se hace necesaria nuestra participación y presencia por lo mucho que nos jugamos.

Hay otros caminos posibles. Aún hay alternativas para financiar estos servicios, prescindiendo de gastos innecesarios, y especialmente cobrando impuestos a quienes más tienen, algo que posiblemente no le interese a quien nos gobierna.

Es lo que toca, y es lo que al parecer, nos va a seguir tocando, mientras que no nos rebelemos contra este cúmulo de despropósitos antisociales que empiezan a hacer mella entre los ciudadanos, que acaban renegando como es lógico de los políticos y la política, cuando precisamente es cuando más necesaria se hace.

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