El copago perjudica a los enfermos rurales

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Según recoge hoy el periódico Extremadura  "el copago amenaza a 1.600 extremeños que usan las ambulancias no urgentes". A este titular se le añade "...Pagarán según su renta por acudir a hemodiálisis, radioterapia, rehabilitación o a consultas médicas...".

Esto aunque ya de por sí es tremendamente injusto, puede tener otra lectura aún más terrible para quienes vivimos en un pueblo, distanciados de los grandes centros hospitalarios (en mi caso a una hora del más cercano y a algo más de 60 kilómetros de distancia). Es además una injusticia política y social contra los enfermos, que ya de por sí sufren como nadie las consecuencias de las largas horas de los itinerarios sanitarios hasta llegar a su sesión de hemodiálisis, radioterapia o rehabilitación. 

Hay varios motivos por los que se utilizan estos servicios de transporte sanitario: ahorro en costes (se suelen emplear ambulancias colectivas), permitir que personas de cierta edad y sin vehículos propios puedan acceder a algunas consultas fuera de los horarios de los transportes públicos y de un modo especial, ayudar al enfermo a tener un transporte saludable y acorde con su enfermedad (me constan que los enfermos de hemodiálisis se quedan sin fuerzas tras la sesión y menos para poder coger conducir).

Dice el artículo que hay personas que han abusado del servicio. Es posible, pero que yo sepa quienes expiden las órdenes de transporte siempre han sido los facultativos. Serán entonces estos los que hayan abusado o hayan cometido algún tipo de irregularidad.

Ahora, quien quiera disfrutar de esos servicios tendrá que pagar en función de su renta, es decir quienes más tienen más pagan o quizás, serán los únicos que puedan usar este tipo de servicios, porque mucho me temo que con la que está cayendo al final vemos a los enfermos de cáncer, de riñón o en proceso  de rehabilitación en los autobuses de línea. ¡Cómo toda la vida! -dirán algunos.

Es injusto que los enfermos de las zonas rurales (justamente los que necesitan desplazarse a los centros de concentración sanitaria y utilizar las ambulancias) sigan siendo enfermos de tercera o cuarta, frente a los que viven en una ciudad o cerca de los centros hospitalarios. Desde mi humilde opinión quienes han diseñado esta nueva política sanitaria deberían haber pensado en introducir, además de elementos de renta, elementos de dispersión geográfica y bonificaciones para quienes viven en zonas rurales.

Creo que no se ha tenido en cuenta esta particularidad, y una vez más, los daños y perjuicios de las personas que viven en las zonas rurales, serán muchísimos más profundos con respecto a los que mínimamente puedan experimentar quienes residen en núcleos urbanos.

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