Camino hacia la Huelga General

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No he tenido ocasión de participar aún en ninguna de las movilizaciones que se han convocado con motivo de la reforma laboral aprobada por el PP, pero siempre hemos escuchado esa frase de "en democracia cuando no se está de acuerdo con algo se organizan manifestaciones y se protesta de manera pacífica en la calle". Pues hay algunos que se dicen demócratas a los que no parece gustarles que se ejerza este derecho constitucional y empiezan a hacer declaraciones poco afortunadas, en el contenido y en el fondo, sobre el ejercicio de este derecho que todos/as los/as ciudadanos/as tenemos -al menos de momento- en este país.

Lo cierto y verdad es que ciento de miles de ciudadanos/as se han echado ya varias veces a la calle -y hoy con mayor rotundidad- en contra de la reforma laboral, cuyo contenido parece satisfacer exclusivamente al gobierno y a los empresarios. Eso de la concertación, de la negociación colectiva y de los derechos de la clase trabajadora se ha olvidado, con tal de satisfacer a los mercados y otros entes extraños y raros, que nunca nadie ha visto, pero que al parecer son los que dirigen a los gobiernos.

En mi humilde opinión creo que se están equivocando de manera absoluta quienes más que pensar en los intereses de una amplia mayoría de ciudadanos/as, se dejan llevar por otros intereses cuyo alcance desconocemos, pero que ponen en peligro -aún más si cabe- el estado de bienestar que hemos construido y que se sustenta ( o se sustentaba) sobre algunas líneas rojas que parecen estar atravesándose sin complejos y abusando de un poder casi absoluto con el que se han encontrado fruto de una izquierda dividida y débil, y de una crisis económica que se sabe sobradamente quién la provocó.

Las manifestaciones y movilizaciones a día de hoy son mucho más efectivas y contundentes. Las redes sociales e internet facilitan enormemente las convocatorias y movilizan a centenares de miles de ciudadanos en poco tiempo. Es por ello que con toda seguridad la Huelga General está cada vez más cerca y probablemente, si no hay una marcha atrás del Gobierno, las consecuencias serán mucho más profundas que la del 29S (2010)con Zapatero, o la ya histórica del 20J (2002) con Aznar. Porque por mucho que se diga que se está preparado para ello, una huelga mayoritariamente respaldada es un indicio de debilidad y de que algo grave ocurre en un gobierno.

El tiempo será quien determine las consecuencias y el alcance.

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