Paro y recortes

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No tenía ninguna intención de escribir en estos días tan entrañables de la Navidad porque prefería estar centrado en asuntos profesionales y personales que considero de más empaque e importancia. Sin embargo uno viene de donde viene, está donde está y piensa como piensa.

Como le decía a alguien hace pocos días y ahora quiero volver a escribirlo: "A Zapatero, a Vara y a otros líderes socialistas castigados en las urnas de manera democrática va a haber quien les eleve a lo más alto". Lo digo obviamente por todo lo que acontece en estos días en el escenario político y social, en los que las estadísticas del paro nos vuelven a azotar, unidas a los principios del inicio de recortes y tijeretazos que los españoles vamos a empezar a notar en este mismo mes de enero.

Donde dije digo digo Diego. Esa es la mejor expresión popular que se me ocurre para calificar lo que entiendo ha sido un fraude electoral de quienes se las prometían felices y tenían la solución para la crisis mundial y para el paro. Obviamente al gobierno de España hay que darle cuando menos ese margen de confianza de los 100 días de cortesía, aunque pinta mal el comienzo. Con respecto al gobierno regional idem de idem. Quienes criticaban en la prensa, un día sí y otro también a Guillermo Fernández Vara, culpándole de la sangría del paro, ahora de manera poco responsable y descarada siguen achacándole cada uno de los/as parados/as que engordan día a día las cifras del desempleo en Extremadura, sin darse cuenta -o al menos miniminzado su responsabilidad- de que gobiernan y tienen la enorme tarea de crear empleo, máxime cuando llevan ejerciendo desde el pasado mes de junio de 2011.

A nivel local, prefiero no entrar en demasiados detalles, aunque resulta obvio que quien gobierna lo hace manteniendo muchas herencias socialistas y algunos de los proyectos más interesantes gestados en la legislatura anterior, salvo algunos escándalos que surgieron y que parecen haberse sosegado para bien de todo el vecindario.

Lamentable situación y penoso el panorama que se nos avecina, sin que sigan sin aplicarse planes de choque públicos que fomenten la inversión y el empleo, sino más bien todo lo contrario: austeridad para lo que nos interesa y poca determinación a la hora de afrontar compromisos electorales y responsabilidad con la ciudadanía.

Y lo peor de todo parece ser que nos espera en los próximos meses.

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