Sin miedo al Geoparque

Después de asistir a algunos foros de participación y de leer los comentarios en algunas de las redes sociales en las que se habla del Geoparque de Villuercas Ibores Jara, me dispongo a contribuir también desde este pequeño espacio a esclarecer o despejar algunas dudas que parecen estar asentadas en el territorio, entre la gente de Las Villuercas Ibores Jara, en torno a lo que supone formar parte de la Red Internacional de Geoparques del Mundo.

En primer lugar tengo que afirmar con rotundidad que el hecho de tener este reconocimiento supone un privilegio, una oportunidad y sobre todo una excepcional distinción mundial que nos sitúa en la mirada de muchas personas. Privilegio porque es una manera de certificar los valores naturales, geológicos, ambientales y culturales de nuestra comarca. Oportunidad, pues es una marca de excepción que no solo se le aplica al turismo sino a cualquier producto o servicio que proceda o emane de la comarca, desde una castaña, un aceite de oliva a una empresa de cualquier índole. La distinción mundial la acredita la UNESCO, que es quien garantiza y vela por algunos espacios mundiales que por el mero hecho de tenerla, ya son el destino de muchas miradas y de muchas posibilidades de carácter global.

Parece lógico pensar que, si todo esto y algunas ventajas más supone un beneficio para la zona y habitantes de nuestra comarca, no debemos pensar en que tengamos que hacer nada especial para mantener esta figura en el tiempo (de momento nos otorgan 4 años para formar parte de esta red). Si hemos llegado hasta aquí es precisamente porque hemos contribuido a ello con nuestra cultura, nuestras tradiciones, nuestros sistemas de cultivo y de explotación de la tierra, los usos del suelo, etc...

Pensar que se van a limitar actividades forestales, agropecuarias y de un modo concreto las cinegéticas es enormemente temerario, máxime cuando ya existen los contextos normativos (anteriores al reconocimiento del 17 de septiembre de 2011) que regulan cualquier "potencial agresión" al medio y que son de obligado cumplimiento como muy bien conocen quienes de manera habitual tramitan permisos o licencias. Por tanto, nada de temer o de pretender alarmar de que nuestro Geoparque será restrictivo o limitante. Nada más lejos de la realidad.

Finalmente, hago un llamamiento al activismo y dinamismo en torno al Geoparque. Esta figura, de notable importancia, no es algo de unos pocos, sino más bien un patrimonio de todos, especialmente de quienes tenemos el enorme privilegio de vivir en él. De ahí que nuestra implicación deba de ser generosa y sobre todo comprometida. Si logramos conocer a fondo lo que significa, y trasladarlo a las generaciones futuras, podemos estar conformando un entramado de beneficios económicos y sobre todo sociales, que nos pueden ayudar a conquistar el futuro de una manera más sencilla, que no fácil.

Ayer, Miguel Urbina, en un foro decía que este proyecto había sido el detonante de un proyecto de unión social entre muchos colectivos que operan en la comarca, y estoy plenamente de acuerdo con él. Esta comarca necesita objetivos y proyectos comunes, que nos hagan perder los complejos y remar todos en la misma dirección, camino del optimismo y de la no resignación.

Esta tierra tiene un enorme potencial que tenemos que empezar a "explotar". ¡Qué así sea!

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