Día de Extremadura y normalidad

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El Día de Extremadura se quedó atrás, con algunos momentos tristes y amargos para la historia de una región como la nuestra, a la que -el tiempo al tiempo- parecen haberle llegado tiempos diferentes y muy malas pulgas, en boca y acciones de personas que han perdido demasiado pronto la noción del tiempo y la memoria. A uno, tampoco le fue bien el día de Extremadura, donde en uno de los restaurantes de Guadalupe ante un descuido le robaron su pequeña cámara digital ante la mirada de otra cámara (de seguridad) que espero le sirva a la Guardia Civil para detectar al chorizo. Muchos cambios -quizás demasiado- en la comida de hermandad que los franciscanos de Guadalupe organizan todos los años con motivo de este día, y cuyo protocolo me salté (confieso sin darme cuenta) ante el calor asfixiante que ese día teníamos en la Puebla (todos con la chaqueta puesta y un servidor en mangas de camisa y corbata roja). Muchas ausencias y sobre todo mucho mal rollo, espero que sea simplemente mi impresión. A juzgar por lo que un buen amigo me contaba también este día, lo peor estar aún por llegar.

Cambiando de tercio y con el ocaso del estío manifestando sus primeros síntomas es tiempo de recuerdos, especialmente los que nos conducen al país más poderoso del mundo que en un descuido o quién sabe si porque no lo era tanto, dejó de serlo.

Tiempo de normalidad (¡Dichosa y bendita!), de comienzo de cursos (políticos, escolares, laborales...) y de estar muy atentos y expectantes ante lo que se avecina, para seguir contando a través de la palabra en este y otros espacios, lo que pienso, le pese a quien le pese.

1 comentarios :

Encarna rabanal dijo...

Feliz Dïa de Extremadura,Felipe, aunque sea con retraso.
Ya falta menos para que nos volvamos a ver este año en Mérida con los blogueros que quieran asistir.
Un abrazo y ánimo