Avance del cooperativismo extremeño

El mayor inconveniente que vienen sufriendo en los últimos años los/as agricultores/as y ganaderos extremeños/as - y bien creo que de todo el país- es el escaso margen de precios y la manipulación a la que se someten sus producciones por los mercados y mercaderes. Los sindicatos agrarios vienen reclamando desde hace tiempo una ley de márgenes comerciales que de alguna manera garanticen un precio mínimo para el productor en origen, y así mantener un umbral de rentabilidad suficiente para no tener que abandonar en muchos casos las explotaciones agrarias para dedicarse a otra actividad, algo que en los momentos actuales de crisis se complica de manera notable.

Siempre he defendido "a capa y espada" el sector cooperativo, incluso en condiciones de poco desarrollo y organización como aún encontramos en comarcas como Las Villuercas Ibores Jara. La única vía posible y efectiva para que alguien se preocupe de verdad por los intereses del sector, pasa por aunar esfuerzos y por promover e impulsar decididamente el movimiento cooperativo.

Hace ya algún tiempo, cuando organizamos en Guadalupe unas jornadas técnicas para las cooperativas, un0 de los mayores especialistas y promotores del movimiento cooperativo en España, Andrés Montero, nos hablaba de la necesidad de abrir supermercados y tiendas específicas de productos cooperativos, para poder evitar esos intermediarios que tanto daño vienen haciendo a los productos agrarios y ganaderos, y de algún modo ponernos a la misma altura de los principales "enemigos a batir", las cadenas de distribución como Carrefour o Mercadona. Poniendo en marcha una red de tiendas estaríamos generando un enorme valor añadido a nuestros productos y estaríamos otorgándole el espacio que realmente le corresponde, máxime cuando hay una serie de especialidades en nuestra región (jamón ibérico, quesos, fruta fresca, cordero...) que son excepcionales y están estrechamente vinculadas a nuestra tierra, con calidades y sabores muy genuinos.

Por todo ello, cuando hace unos días leía en la prensa que el principal grupo cooperativo de Extremadura, ACOREX, iba a poner en marcha este viejo proyecto del maestro Montero, no puedo por menos que sentirme esperanzado e ilusionado porque el mundo cooperativo sigue soñando, sigue dando pasos adelante para no sucumbir a las redes de la resignación y pasividad que en demasiadas ocasiones les tienden los mercaderes que trabajan para las multinacionales y grandes cadenas de distribución, hasta llegar a asfixiar a algunos sectores y borrar del mapa a muchos/as pequeños/as productores/as.

En Guadalupe, la solución es bien sencilla. Un local que la cooperativa tiene en pleno centro, podría ser destinado con ayuda pública (que la hay y es posible canalizarla) a tienda y allí, ofertar a los miles de turistas que pasan todos los años por la Puebla los productos locales: aceite de oliva envasado en cristal, castañas, miel, higos secos... Querer es poder, así es que a ver si pronto este nuevo movimiento comercial se consolida y empezamos a ver cumplidos algunos deseos, nada descabellados y fundamentales para el sostenimiento de la actividad agropecuaria.

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