Mirando hacia adelante

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Si hay una cosa que tengo clara en todo este jaleo que se ha montado en torno al apoyo de Izquierda Unida de Extremadura al PP, para que finalmente sus candidatos puedan ser investidos Presidentes (de la Asamblea en el día de hoy y de la Junta no sabemos), es que los socialistas saldremos más que reforzados, con la lección aprendida y unidos con el liderazgo indiscutible de Guillermo Fernández Vara, que -una vez más- nos ha dado una lección de serenidad, de madurez y de saber estar ante las situaciones nada fáciles que viene atravesando el partido desde el pasado 22 de mayo. No tengo claro si finalmente el candidato popular será Presidente, porque después de lo acontecido y de lo que los medios recogen hoy no lo tengo nada claro.

Independientemente de lo que finalmente sea, comienza una nueva etapa en la historia de los/as socialistas extremeños, que debe fortalecer y enriquecer los ideales de este partido centenario, que le pese a quien le pese, ha forjado en 28 años una Extremadura radicalmente diferente a los rastojos que la dictadura franquista fue dejando en derechos y libertades, en educación o en la defensa de la igualdad de las personas. Nadie puede discutirlo, como tampo nadie creo que discuta que Izquierda Unida está en su derecho de adoptar las resoluciones que más les convengan, pero que no pretendan que esto sea un juego de niños, como ayer afirmaba Fernández Vara, y que ejerzan el papel que deseen pero desde el principio y no pretendan utilizar las instituciones extremeñas para librar rencillas o batallas que nada tienen que ver con los intereses de los/as extremeños/as.

Me duele mucho que haya sido esta formación, en la que militan amigos/as, la que haya dado su apoyo a la derecha pensando más en revanchismos y venganzas del pasado, que en el interés de los miles de votantes que les han apoyado, muchos/as de ellos/as procedentes del PSOE. Aunque insisto en que respeto su derecho a hacer lo que les plazca.

Cuatro años dan mucho de sí y es tiempo más que suficiente para recomponer la desilusión en el electorado, con una oposición seria y responsable, equilibrada, serena y con un objetivo más que claro: el progreso de Extremadura y la mejora del bienestar de los extremeños. Ese es nuestro papel en estos momentos y eso es lo que nos hace mirar hacia adelante con la cabeza bien alta y con el compromiso de conformar nuevas ilusiones y renovar los equipos humanos que lo hagan posible.

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