Floja participación en la peregrinación reivindicativa "Guadalupe extremeña"



Comienzo afirmando rotundamente mi apoyo a que Guadalupe y la Patrona de Extremadura formen parte de una diócesis extremeña, pero eso no quita que opine libre y personalmente sobre el acontecimiento acaecido en este pueblo, ayer 14 de mayo de 2011.

Lo que inicialmente iba a ser una gran manifestación popular para reivindicar que la Virgen de Guadalupe pertenezca a una diócesis extremeña no ha sido nada más que una anécdota para las peregrinaciones y actos similares que estamos acostumbrados a ver en Guadalupe. Cualquier día 8 de septiembre o el mismo 12 de octubre, la Puebla se llena de muchos/as más peregrinos/as , muchos/as de ellos/as casualmente de Ciudad Real, Toledo y otras provincias castellano-manchegas.

Quienes han pretendido repetir la peregrinación magna de 1906 (cuyos preparativos comenzaron dos años antes, según nos cuenta fray Antonio Arévalo en su libro "Guadalupe siglo XX. El Primer Siglo Franciscano") no han hecho más que levantar unas magnas expectativas lejos de lo que finalmente ha procurado la realidad, lo que -en mi opinión- demuestra que las cosas de la iglesia, son precisamente de la iglesia, y se dirimen no en los medios de comunicación (como a veces detecto se pretende librar esta causa) sino siguiendo los cauces reglamentarios que marca la jerarquía eclesiástica, aunque en eso tampoco estemos todos/as de acuerdo.

Como guadalupense, harto de ver -e incluso participar en peregrinaciones de jóvenes de Getafe, Córdoba o Toledo- no puedo por menos que suspender con muy mala nota a este conato de peregrinación popular y multitudinaria, que ha pasado de esperar a más de 10.000 personas a acoger a 3.000. Sorprende también que una de las localidades más ricas desde el punto de vista musical como Guadalupe, que cuenta con una Coral de más de 40 años y una banda de más de 100, no hayan participado en este acto de reivindicación y de extremeñidad donde hubo muchas agrupaciones de toda la región. ¡Qué curioso! Aquel 13 de octubre de 1906 la Banda de Música de Guadalupe a la que se ha ignorado en esta ocasión inició la procesión.

Llama poderosamente la atención y clama al cielo que en tan importante evento no estuviesen presente ninguno de los obispos extremeños. En aquella ocasión (La de 1906 a la que pretendían emular) según nos cuenta el mismo autor referido anteriormente estuvieron presentes el obispo de Coria, Ramón Peris; el de Solsona, Juan Benlloch;el obispo auxiliar de Toledo, Isidro Badía;El vicario capitular de Plasencia, E. Escobar. Aquel 13 de octubre de 1906 la Banda de Música de Guadalupe a la que se ha ignorado en esta ocasión inició la procesión.

Como me decía alguien sensato y con mucho cariño hacia la Virgen y Extremadura, "No hay que mezclar la Virgen con las campanas".

A lo mejor, en vez de tanto asesor hay que ir buscando mayor complicidad, por ejemplo con los propios/as vecinos/as de Guadalupe y de esos treinta y tantos pueblos para los que reivindican su pertenencia a una diócesis extremeña. Algo estamos haciendo mal para lograr este objetivo y no sé muy bien cómo vamos a convencer a Toledo con peregrinaciones como estas.

1 comentarios :

Anónimo RESPONDER dijo...

Pero que manía tenemos de decirle a la Virgen, de donde tiene que ser, o si es más mía que vuestra.
Nuestra señora es de quien más la quiera y mas la rece.
Bastante tiene la pobrecita con el sufrimiento que le causamos ofendiendo a Dios continuamente.
No es una mascota a la que se la pone el collar con un titulo de propiedad.
Es la reina del cielo y de la tierra.
No seamos paletos.