Mensajes contaminantes

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Esta mañana, camino del trabajo, he escuchado en una emisora local una cuña publicitaria que anunciaba un determinado producto, con marca comercial incluida, que parecía ser la salvación para un cultivo determinado. Poco menos, que el mensaje venía a decir que el uso de esta pócima mágica venía a acabar con todos los males que, desde el punto de vista fitosanitario, tiene la planta en cuestión. Desgraciadamente, no es el primero, ni será el último. La publicidad engañosa forma parte de nuestra vida, campando a sus anchas sin que existan demasiados controles por parte de las administraciones públicas, responsables de su vigilancia y control. A pesar del esfuerzo de muchas organizaciones de consumidores que sí suelen estar actuando con resultados bastante importantes, se nos siguen vendiendo motos, sin motor y sin ningún recorrido.

Lo terrible del caso que relato no es el anuncio en sí, que también. Lo alarmante -a mi modo de ver- es el daño que se le hace al medio ambiente y a determinadas zonas rurales, en las que se ubican buena parte de las plantaciones y tierras de cultivo. Este tipo de campañas suelen tener un único interés: el económico para quienes las financian y para quienes fabrican el producto. Pero además, la desinformación generalizada suele hacer que una inmensa mayoría pique en el anzuelo sin saber, las terribles consecuencias que al final suele acarrear la lucha química contra plagas y enfermedades, sin control y sin conocimiento. Destacaría los efectos sobre los acuíferos, sobre la propia planta (sobredosis), etc... y por tanto sobre nuestra salud.

Estas afirmaciones las realizo con rotundidad y con conocimiento de causa, como técnico en la materia, y como testigo directo de muchas malas prácticas al respecto. Posiblemente tengamos que empezar a preocuparnos de esto, y sobre todo a concienciar a los/as pequeños/as agricultores/as que tienen el privilegio de estar situados en territorios medioambientalmente importantes como la comarca de Villuercas Ibores Jara. Por mucho que nos vendan la burra, una de los potenciales de la agricultura en las zonas de montaña sigue siendo la ecológica o al menos la integrada, es decir aquella que sólo utiliza los pesticidas y agroquímicos cuando es necesario, o la presencia de la plaga o enfermedad así lo determina.

Evidentemente esto requiere además de sensibilización, de una gran capacidad de organización. Mientras tanto, seguiremos escuchando en la radio mensajes agresivos y tremendamente contaminantes.

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