Todo pasa y todo queda

Con esta famosa frase que escribiera el mismísimo Antonio Machado he querido dirigirme hoy a mis compañeros y compañeras de la Coral, antes de dejar mi cargo de Presidente en la misma, después de tres años y tres meses y pico de tirar del carro de esta agrupación y de realizar -creo sinceramente- una buena gestión en lo musical y en lo económico, tal y como he pretendido trasladar en el día de hoy.

Obviamente no he estado solo y en este periodo he tenido la confianza y el compromiso de un equipo directivo que me ha mostrado la lealtad y acompañamiento que en cualquier equipo se hace necesario para llevar a buen puerto los proyectos . Importante y fundamental la labor del que ha sido el director más veterano de esta Agrupación, que ha estado en todo momento cerca hasta que los designios propios de la orden franciscana, a la que pertenece, le hizo cambiar de rumbo. Me refiero a Fray David Ortiz García, pieza clave y un pilar fundamental en todo este tiempo.

Gracias a ellos y a los/as componentes del coro, de los que he aprendido y con los que he vivido momentos especiales (Encuentro de Corales, novenario, viaje a Portugal...) hoy puedo decir que me voy con la cabeza bien alta, aunque con algunos proyectos sin cumplir, posiblemente por la excesiva ambición que siempre puse al frente en mi responsabilidad como Presidente.

Espero y deseo que este grupo siga avanzando y caminando hacia el futuro con ilusión, tesón y arrojo, de la misma forma que yo quise que lo hiciera. Ahí seguiré en mi condición de cantante mientras que me sea posible y hasta que Dios quiera.


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