Septiembre

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El noveno mes de los doce que conforman el año. Cambio de estación. Comienzo de muchos tipos de cursos (escolar, universitario, político...). Época de regreso o de partida. Tiempo de ilusión o de incertidumbre. Espacio para la reflexión o para la estrategia final ante la proximidad del fin de año, del cierre del ejercicio, del cumplimiento del periodo otorgado para lograr ese objetivo tan ansiado. Oportunidad para el reencuentro o quizás para el distanciamiento. Vísperas de nuevas ilusiones y de nuevos retos, camuflados por una aparente fortaleza y energía (renacida tras el estío) . Tiempo para la nostalgia y para el recuerdo. Tiempo para amar a Extremadura y ejercer de extremeño con el corazón, con el sentimiento y con la Fe. Vuelta resignada a aquello que dejamos, al pasado -a veces- poco maleable de lo que fuimos y que somos, sin apenas un lugar para la esperanza. Días de amor y de odio. Días de vendimia y de berrea, de hojas muertas y de bellezas escondidas en recónditos lugares con los que apenas nos fundimos. Días de prisas y de carreras sin metas nítidas. Días de normalidad y de cotidianeidad impregnados de algún que otro éxito y también fracaso. Días de aciertos y de errores. Mes de dar y de recibir, de meditar, de reflexionar, de cabilar...

Septiembre, siempre fiel a lo que fuiste y serás. Amigo inseparable de quienes caminamos hacia el futuro que irremediablemente, con un poco de suerte, volverá a situarnos frente a frente, con mayor bagaje personal y quién sabe si con las mismas inquietudes.

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