Arde Troya

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En los últimos días los socialistas estamos asistiendo a un episodio más de lucha interna por representar los intereses de unas siglas. El caso de Tomás Gómez en Madrid no ha sido el único ni lo será mientras que los Reglamentos y Estatutos de los partidos políticos sean los que son, y mientras que la última palabra la tenga quien la tiene. Algo hemos de cambiar para consolidar los procesos de selección de candidatos/as como participativos, emanados de las bases y de la militancia y escuchando la voz de los/as afiliados/as y simpatizantes más que las encuestas que en mi opinión no son trascendentales, tal y como se ha demostrado en infinidad de ocasiones.

Como socialista no me gustaría estar en el pellejo del compañero y quinto Tomás Gómez y hasta comprendo su "posición numantina" como la definió hace algunos días Zapatero. La Federación madrileña siempre ha sido conflictiva y siempre ha destacado precisamente por la gran cantidad de personas dispuestas y valedoras para representar los intereses del PSOE. Ahora bien, creo que esta enésima rebelión o intransigencia en las filas de un partido, debe hacernos reflexionar sobre si los procedimientos de elección de candidaturas son los más idóneos o quizás necesiten de algún retoque, para evitar que la ciudadanía siga percibiendo a la clase política como algo lejano, deleznable en ocasiones y se mejoren los datos de participación electoral, que es lo deseable en un estado democrático. El aparataje del que siempre se habla está en tela de juicio y eso nos debe hacer repensar ciertas estrategias.

Los partidos políticos con solera como el PSOE deben comenzar a evitar algunos tipos de situaciones, aunque todo acaba justificándose y obviamente quien está a la cabeza siempre toma las decisiones en aras de obtener lo mejor para las siglas a las que representa, y hay un elemento, el grado de confianza, que siempre juega un importante papel. En esta ocasión la confianza se divide: por un lado, los militantes confían en Gómez;por el otro, Zapatero, confía en la persona de Trinidad Jiménez. Un debate interesante, pero siempre conflictivo, con soluciones complejas y con un claro desgaste para alguna de las partes. Deseo que la capacidad de diálogo, de consenso y de negociación que caracteriza a este partido, esta vez vuelva a brillar para dar carpetazo a un asunto que -en mi opinión- ya está dando que hablar más de la cuenta.

No me imagino yo en Extremadura, que los/as socialistas extremeños/as propusieran a Vara como lo hicieron y después alguien nos dijera que no, que iba a ser otra persona. "Ardería Troya" como se dice vulgarmente y como parece haber comenzado en Madrid.

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