Cooperativas y desarrollo rural

Es evidente que el sector de las cooperativas agrarias es importante para Extremadura, como así lo reflejan las cifras recogidas en el Libro Blanco de la Agricultura y el Desarrollo Rural : 11 cooperativas de 2.º Grado y 148 cooperativas base, en las que se concentra un capital humano de 49.180 socios, es decir el 4,5% de la población extremeña.

El anuncio que Rodríguez Ibarra ha hecho durante el transcurso de las jornadas técnicas de la Unión de Cooperativas de Extremadura (Unexca), referente a la creación de una única cooperativa en Extremadura, es sin duda un proyecto de futuro en el que hay que trabajar y además, una oportunidad para las comarcas rurales de nuestra región.

Como ciudadano, o más bien como pueblerino que vive y trabaja con orgullo en un territorio rural me gustaría pensar que en todo este proceso, necesario y crucial para la agricultura, también se nos tenga en cuenta a la hora de afrontar inversiones y crear empleo, que se nos pida opinión a la hora de planificar el desarrollo del mundo cooperativo y que además, se utilice el trabajo que durante muchos años hemos realizado, no sin sacrificio y esfuerzo, desde los Centros de Desarrollo Rural y los Grupos de Acción Local.

Tal y como se reconoce en la publicación antes mencionada, concretamente en el capítulo destinado a asociacionismo y cooperativismo, "las cooperativas son empresas ligadas incondicionalmente y de forma estable al territorio, al agricultor y al ganadero, por lo que ejercen liderazgo en la economía local y en la fijación de la población, contribuyendo así al equilibrio y la ordenación rural". Sin duda se trata en muchos casos del motor de desarrollo de pueblos pequeños y de comarcas enteras, por lo que creo sinceramente que el anuncio es gratamente satisfactorio para las zonas más desfavorecidas de Extremadura.

La integración cooperativa es pues el caballo de batalla y la meta a alcanzar, por lo que no dejemos pasar el tiempo y nos pongamos a trabajar en un plan regional de integración cooperativa en el que se propongan una serie de medidas específicas, que vayan desde la apuesta firme por el sector primario --n muchos casos fuertemente castigado por las políticas de la UE--, pasando por acciones destinadas a la concienciación de la población local (especialmente los jóvenes y las mujeres), acciones de formación y por supuesto, la dotación de un presupuesto adecuado y equilibrado para poner en marcha las estructuras productivas y comerciales necesarias.

El cooperativismo es la única salida para los productos de calidad producidos y elaborados en las zonas rurales. Seamos pues las gentes de estos territorios las que apoyados por un plan regional protagonicemos de manera localizada, pero de la mano de todo el sector regional, el desarrollo social y económico de estas empresas tan arraigadas y necesarias en nuestros pueblos.



Artículo publicado en la sección de opinión del diario Extremadura el 3 de octubre de 2005.

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