Un cuarto de siglo en Europa


Ayer se cumplieron 25 años de la entrada de nuestro país en la Comunidad Económica Europea (hoy Unión Europea), una alianza de países europeos cuyos antecedentes se remontan al año 1948 con la creación de la OECE (Organización Europea de Cooperación Económica), aunque el origen realmente fue la denominada Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) en el año 1944.

No voy a hacer una extensa descripción de la evolución de esta plataforma de impulso y progreso común entre países, puesto que ya existe mucha información al respecto. Simplemente, no quería dejar escapar la ocasión -o la conmemoración - para hacer algunas valoraciones sobre cómo ha sido y hacia dónde va nuestra pertenencia a esta estructura política de rango superior, desde que España y por tanto la Comunidad Autónoma de Extremadura, entrasen a formar parte de ella el 1 de enero de 1986 (el Tratado se firmó el 12 de junio de 1985).

Parece evidente que en términos generales la Unión Europea, sus políticas y su organización siguen siendo unas grandes desconocidas para la mayoría de los ciudadanos, especialmente entre aquellos que no han tenido relación directa con ellas, bien como beneficiarios de subvenciones, como gestores de ayudas, etc. Esto quedó patente cuando se sometió a debate la Constitución Europea o incluso con el bajo nivel de participación en los comicios europeos. Se debe -y de hecho ya comienza a plantearse- reconsiderar los esfuerzos en la comunicación, transferibilidad, etc. y dinamizar e implicar más a la ciudadanía para lograr esa plena integración que tan bien se refleja en los tratados y acuerdos a lo largo de estos años. En definitiva que los/as ciudadanos/as nos creamos esto de Europa.

Europa no ha estado exenta de sufrir la crisis económica, lo cual nos indica la debilidad que nuestro sistema económico y financiero tiene. Hay que trabajar en un blindaje mayor de nuestro mercado frente a algunas amenazas y eso significa apostar en serio por la moneda única, cambiar el modelo económico y apostar por el elemento de la competitividad y la innovación en las empresas, lo que derivará en la generación de un mayor empleo.

Con respecto al desarrollo rural -que es algo que personalmente me afecta mucho pues como sabéis mucha gente vivimos de ello- hay algunos retos importantes que tienen que formar parte de la agenda política del futuro: Otorgarle un mayor protagonismo a la sociedad civil, apostar por el mantenimiento de las zonas rurales mediante la diversificación económica y centrar muchos esfuerzos en mantener la agricultura y la ganadería como elemento fundamental, aunque se les exijan una serie de condiciones de sostenibilidad, calidad, trazabilidad, etc.

Os recomiendo el informe "Proyecto Europa 2030" que ya he enviado a algunos amigos y que podéis descargar desde aquí.






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