Desarrollo rural sostenible

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Sé que vivimos momentos muy difíciles para la política y para todo lo que suponga compromiso presupuestario a medio y largo plazo. Sin embargo, creo que en cuestión de desarrollo rural en España, no ha habido ningún gobierno en este país -al menos en los últimos quince años que es lo que conozco con respecto a esta materia- que haya realizado tanto esfuerzo y haya adquiridos compromisos tan profundos con el medio rural y con su sostenibilidad.

La Ley de Desarrollo Sostenible del Medio Rural (Ley 45/2007) aprobada por el gobierno socialista a finales de la legislatura anterior fue la consecuencia de un proceso de reivindicaciones y de sensibilización hacia las zonas rurales, a grandes distancias de las urbanas en infraestructuras, servicios, empresas, etc... y por tanto, con problemas serios de despoblamiento y de falta de oportunidades. Había que poner en marcha un marco legislativo que pudiera paliar este "déficit" y esta "discriminación o marginación histórica" de los territorios rurales frente a los urbanos.

Hace unos días, el Boletín Oficial del Estado, ratificaba un nuevo compromiso político, publicando el primer programa de desarrollo rural sostenible español, que pretende ser la mayor planificación estratégica llevada a cabo en nuestro país, con un fuerte componente de participación social y con la aplicación de elementos estratégicos surgidos directamente desde las zonas rurales. Este documento viene a ser el instrumento de aplicación de aquella ley, a la que algunos no le auguraban un buen futuro, pero que ha logrado ponerse en marcha, aunque obviamente todo los nuevo es complejo, y eso significará algunos errores de los que se tendrá que ir aprendiendo.

Este programa será tanto más éxitoso, cuanto más pegado esté al territorio y a sus gentes. Eso se logra obviamente con información, dinamización y participación. Las políticas de desarrollo rural deben aplicarse conforme a modelos experimentados como LEADER, que se fundamenta en la cooperación entre agentes de un territorio, en la innovación y la implicación de las personas de un determinado territorio en la toma de decisiones que afectan a su desarrollo.

En Extremadura seguimos apostando por el desarrollo rural y por esta ley, por lo que estamos en condiciones de en pocos meses disponer de nuestro programa de desarrollo rural sostenible regional y en el seno de los órganos establecidos para ello, comenzar a construir nuestro futuro rural, que se prevee interesante y por supuesto apasionante. Para ello, se hace necesaria una mayor implicación de la sociedad civil y también una mayor delegación del poder político, que permita un gobierno abierto y una responsabilidad compartida. Sólo con estos parámetros se sentarán unos cimientos sostenibles en el tiempo y se construirá un modelo más fuerte y estable. A veces las políticas están supeditadas al tiempo, a plazos concretos y a cuestiones burocráticas ineludibles. Hemos de tener esa capacidad de anticipación, de diálogo y de consenso, para conformar un desarrollo rural necesario, pero a su vez muy vulnerable. Aún así aprenderemos de nuestros errores para caminar con equilibrio y sobre todo, compartiendo ideas, proyectos e ilusiones.

2 comentarios :

Anónimo RESPONDER dijo...

Seria importante que dejaramos de engañarnos con el tema de la agricultura y ganaderia en este pais.
A NINGUN grupo politico le interesa lo mas minimo la agricultura y la ganaderia. Por que? muy facil.
Cuando habeis oido que ha habido un escandalo de corrupcion agricola y/o ganadera en este pais? Nunca.
Y cuantas veces habeis oido de los escandalos urbanisticos? Muchisimas.
La izquierda de la que tu eres un obvio simpatizante, se llena los bolsillos igual que lo ha hecho la derecha. El hecho de aprobar leyes no significa que se cumplan y si no a las pruebas me remito, que donde nuestro querido ZP dijo digo, ahora dice Diego.

Anónimo RESPONDER dijo...

Hoy lo ha presentado en la Comisión de Desarrollo Rural de la Asamblea, Antonio Guiberteau y la verdad es que parece ser que ha gustado a todos, socialistas y populares.

Pedro