Mujer y desarrollo rural

Esta semana he tenido la oportunidad de participar en el foro europeo "Las mujeres en el desarrollo sostenible del medio rural" y de paso, poder escuchar en la voz de muchas mujeres algunas cosas que intuía y que tienen mucho que ver con su papel en el medio rural y con su situación de desigualdad, muy acusada aún, a pesar de los esfuerzos que se vienen desarrollando en este país desde la puesta en marcha de la Ley de Igualdad.

Mientras que tan solo el 8 por 100 de las Presidentas de Grupos de Acción Local de España sean mujeres algo estamos haciendo mal en nuestros territorios, y algo falla a la hora de implicar en la participación activa a las mujeres, sobre todo porque posiblemente no se hayan articulado planes de igualdad en las propias estructuras organizativas de estos, que obliguen en cierto modo a que se respete la paridad (Ya se hace de manera obligada en partidos políticos como el PSOE) y a que se propongan medidas de conciliación de la vida familiar con este tipo de tareas sociales - de enorme importancia para la comunidad- que permitan incrementar el peso de la mujer en reuniones, Juntas Directivas, foros, comisiones, etc...

Desde los Grupos -y esto lo conozco pues llevo más de doce años trabajando en uno- no se puede permanecer mucho más tiempo estableciendo planes y estrategias de desarrollo que sobre el papel hablen de "prioridad para las mujeres", de "igualdad entre hombres y mujeres" y de otros tópicos similares, por el mero hecho de que las políticas que regulan los procesos así lo exijan. Más bien, debe existir un implicación profunda y un análisis real del papel de la mujer, de sus necesidades y de su potencial en el mundo rural. El talento de la mujer en el medio rural, en cuanto a su aptitud para el desempeño de algunas funciones determinantes en la sociedad rural, debe ser tenido en cuenta y además, deben crearse las condiciones necesarias para que se desarrolle.No nos vale subvencionar con mayor dotación actividades económicas para mujeres, las cuales en ocasiones se ponen al frente por el hecho de que sus parejas tienen dificultades legales para ello, por temas de incompatibilidad y demás. Hay que profundizar áun más, mediante regulaciones y planes de igualdad que fomenten la participación y contribuyan a una sociedad civil mucho más justa y equilibrada.

Desgraciadamente el mismo supuesto se da en otros colectivos que, salvo en las asociaciones de mujeres o en otras con mayor presencia femenina (AMPAS, asociaciones religiosas, tercera edad...) sufren los mismos problemas y necesitan de acciones similares para establecer los principios de igualdad que le otorguen a la mujer al menos el mismo rol que a los hombres.

Mucho hemos de trabajar por ello, y mucho nos resta hasta lograrlo. Mientras tanto, algo muy importante es la empatía, eso de "ponerse en el lugar de la otra persona ", para poder entender -o al menos reflexionar- que en el mundo rural la mujer sigue estando excluida y tremendamente "desaprovechada" para su aportación al desarrollo económico, pero sobre todo social y cultural , del mundo rural.

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