Desafíos para nuestra agricultura

|

De todos/as es conocida la reunión que los Ministros de Agricultura de la Unión Europea mantendrán en Extremadura en los próximos días. Se trata de una reunión informal, pero que tiene mucha importancia para una región como la nuestra que, mayoritariamente, es agraria, y tiene un potencial enorme en esta materia, por la incertidumbre que el sector vive, especialmente por los problemas que la crisis ha generado, con mayor contundencia en subsectores como el caprino.

Las políticas europeas en esta materia son bien conocidas de todos/as los/as agricultores/as que en buena medida han sido beneficiarios/as de las ayudas que se articulaban para corregir desequilibrios estructurales, y que tras la última reforma parecen estar marcando un rumbo radicalmente opuesto que se traducirá en menor ayudas a las explotaciones, al menos en la forma y modo en que se había hecho anteriormente.

Dice Guillermo Fernández Vara de manera insistente y con fundamento que la actividad agraria no puede ni debe desaparecer mientras que existan personas en el mundo y previsiones de crecimiento a medio y largo plazo. Ahora bien, todo parece indicar que con las estructuras productivas y comerciales actuales, y con el fuerte atomismo que sufre el sector, con explotaciones de pequeño tamaño y estructuras comerciales sin conexión, no se hace posible un sector competitivo y con miras de futuro.

Parece que el asociacionismo y la unidad, frente a la dispersión, junto a otros elementos específicos del propio modelo, y un mayor intervencionismo público en la regulación de los mercados y precios, pueden aportar un mayor valor añadido a la agricultura extremeña y al mundo rural en el que mayoritariamente se ubican las explotaciones.

La vinculación de las ayudas a elementos correctores como el asociacionismo, la calidad, la trazabilidad, el uso sostenible de imputs agrarios, etc... parece ser el rumbo que pudiera tomar la nueva forma de concebir la agricultura en una Europa cada vez más amenazada por terceros países que producen a menor coste. Si logramos unir fuerzas, lograr que el sector se conciencie de que o todos a una, o lo tenemos muy complicado, o al final la agricultura tendrá serias dificultades de supervivencia, especialmente en zonas de montaña y condiciones orográficas difíciles.

Extremadura es y debe seguir siendo agraria, aunque no exclusivamente agraria, y para ello solo los extremeños/as son responsables, apostando por la actividad agraria, dignificando la profesión y logrando ese relevo generacional que tanta falta le hace. Para ello, además debe existir un compromiso político firme y contundente, con ciertas modulaciones o exigencias, pero con presencia constante y dinámica, que también se traduzca en investigación, innovación y desarrollo de nuevos productos alternativos.

¿Qué os parece a vosotros/as?

0 comentarios :