Acogida de nuevos talentos

Ayer tuve el privilegio de participar en Rascafría (Madrid), en una jornada sobre neorrurales o nuevos pobladores que organizaban conjuntamente la Red Estatal de Desarrollo Rural y el Grupo de Acción Local de la Sierra Norte de Madrid. Este encuentro se enmarcaba en un ámbito europeo, pues no en vano se trataba de acoger el pre-encuentro español de la Universidad Europea de Acogida de Nuevas Poblaciones y ha supuesto una oportunidad para que desde Extremadura, desde la comarca en la que trabajo y vivo, se puedan explicar y dar a conocer las experiencias que en acogida de personas que emigran de la ciudad al campo, tenemos en nuestro territorio. Por cierto, no mucha pero si la suficiente como para plantearnos esta cuestión a la hora de abordar planes y acciones de acogida.

Mi participación en una interesante mesa de experiencias, acompañado por Alfredo de la Asociación para el Desarrollo de Aljarafe-Doñana y dos empresarios (Amador Cano y Beatriz Rodríguez ) fue enriquecedora y sobre todo me sirvió para -una vez más- reflexionar sobre el potencial que el territorio de Las Villuercas tiene para acoger nuevas iniciativas y nuevos proyectos que puedan contribuir a la repoblación de nuestros pueblos y a generar nuevos negocios.

Parece obvio que ante la continua pérdida de capital humano, especialmente de jóvenes, se deben plantear estrategias de acogida y de "captación" de personas, especialmente aprovechando esa inquietud que determinadas personas que viven en las grandes ciudades, tienen con respecto al medio rural y a su potencial para la realización de algunas actividades muy demandadas relacionadas con el medio ambiente y el ejercicio de un estilo de vida saludable. Esa acogida, que mi buen amigo Pedro Blanco, califica de "acogida de nuevos o jóvenes talentos" resulta fundamental en un medio rural con tendencias a la despoblación y a la "urbanización" en todos los sentidos, especialmente porque puede y debe suponer una nueva oportunidad de desarrollo económico.

Se necesita disponer de espacios para la información, para el intercambio de experiencias y para la integración de estas personas en nuestros pueblos. Toda la población autóctona necesita tomar conciencia "en positivo" de la capital importancia de este asunto, sin que el hecho de que personas venidas de la ciudad provoque tensiones y reproches, en mi opinión injustificadas. Las redes sociales e Internet -ayer lo lancé en el seno de estas jornadas- juegan un papel relevante y deben ser un importante apoyo en este nuevo planteamiento y estrategia de futuro.

Obviamente hay que potenciar que la gente autóctona se quede en el territorio, pero al mismo tiempo necesitamos que otras experiencias lleguen a nuestros pueblos y para ello también debemos ayudarles. Cuando alguien vive en un pueblo que más o menos se mantiene nadie se preocupa pero cuando los niños dejan de correr por sus calles y se cierra el colegio, a veces el proceso se hace irreversible.

¡Ojalá que nunca se cierre ningún pueblo en Extremadura!

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