Interés por preservar la agricultura

Hace unos meses contribuí a sentar las bases de lo que a buen seguro es, o será pronto, la Sociedad Cooperativa ganadera "Valle del Guadalupejo" conformada por ganaderos/as de Guadalupe y de municipios aledaños. Hoy, he tenido la ocasión de escuchar a un ganadero de Berzocana los sinsabores de la desunión y el desamparo del sector, el testimonio vivo del destino al que están sometidos centenares de hombres y mujeres en el medio rural, que bailan al son que les marcan algunos intermediarios y que se resisten a dejar una actividad ancestral que les mantiene apegados al terruño, a aquello que han mamado desde pequeños/as y que les duele en el alma.

Quienes tenemos la responsabilidad de mejorar esta realidad del mundo rural y que trabajamos por el desarrollo económico y social de pueblos sometidos a problemas serios de poblamiento y de falta de servicios e infraestructuras básicos, no podemos permitir que ciertas actividades y cierta cultura desaparezca. La agricultura y ganadería en comarcas rurales, como puede ser Las Villuercas, son una auténtica alternativa para el desarrollo económico y para el sostenimiento de un paisaje y de un modelo de vida, singular y a la vez muy sensible. Por eso, y a pesar de la presión que algunas políticas ejercen sobre este sector, no podemos quedarnos de brazos cruzados ante lo que previsiblemente puede ser el cierre definitivo de algo que siempre nos ha caracterizado.

Todos estamos de acuerdo que la población mundial seguirá creciendo de manera exponencial lo que nos indica el incremento de la demanda de productos alimenticios. Como siempre solía decir alguien cercano "todo sale del campo", y mucho más las materias primas que son la base de la alimentación. Por tanto si en un futuro el mercado seguirá creciendo, parece lógico pensar que tiene interés y es necesario mantener la agricultura y ganadería, y que tendremos que corregir cuantos desequilibrios mermen nuestra capacidad de acceder a los mercados. Lo más importante -y no lo digo yo, lo he escuchado "viva voz" de un ganadero desesperado- es arrimar el hombro, unir esfuerzos y comenzar a caminar unidos, compartiendo proyectos, ilusiones, fracasos... pero también aprendiendo a levantarse cada vez que las reglas de juego de mercados y precios, nos obliguen a caernos. Sólo así en unos años nuestros hijos, nietos y generaciones sucesivas, seguirán teniendo el privilegio de disfrutar de algunos privilegios que a día de hoy tenemos quienes hemos decidido vivir en una zona rural.

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