Enamorado de los valores de la familia

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Imagen: http://www.san-pablo.com.ar

Hoy es un día especial para todos los/as enamorados/as del mundo. En mi caso, este día se hace doblemente especial porque fue el comienzo de algo grande que aún sigue vivo y que crece de un modo especial con la familia, esa unidad de personas que hay quien se empeña en trivializar y restarle la importancia que -en mi opinión- tiene en la sociedad actual.

No quiero profundizar hoy en los valores que tiene la familia, pues a buen seguro necesitaría mucho espacio y tiempo para expresarlo. Sin embargo, como de lo que se trata hoy es de hablar de amor, si reivindico en el seno de la unidad familiar el compromiso y el esfuerzo -sumamente complicado a veces- de cultivar este sentimiento tan profundo y amplio que representa esta palabra y que a modo de diálogo, solidaridad, comprensión, afecto y un sinfín de términos relacionados, contribuiría a mejorar las relaciones humanas -con demasiada frecuencia rotas o deterioradas- en nuestra familia.

Siempre se dice que en este mundo "estamos de paso". Realmente esto es cierto y por eso, todos hemos de aplicarnos el cuento y procurar fortalecer este tipo de amor familiar, que mucho me temo está inmerso en una profunda crisis. Y no penséis que es un pensamiento estrechamente relacionado con mi condiciòn de católico. Creo que todos/as somos conscientes de esta regresión que en los tiempos que corren está sufriendo algo tan antiguo como el mundo que es la familia.

Ayer me leyó mi hijo César una frase de uno de sus libros del cole, que viene como anillo al dedo a lo que os cuento hoy en este post. Dice "Nada mejor en la vida que una familia unida".


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