El humo de la discordia

Lo que antes suponía una expectativa positiva y una cierta esperanza en poder respirar ambientes sin humos, se ha tornado como una nueva incógnita o quién sabe de una anécdota para el recuerdo. El retraso que según parece va a tener la Ley Antitabaco me ha causado cierta decepción, aunque comprendo que en estos momentos existan otras prioridades para el gobierno, estrechamente relacionadas con la solución de otros problemas más acuciantes que preocupan a los/as españoles/as.

Según parece las presiones del sector de la hostelería y quizás algunas consecuencias que esta reforma podría traer, relacionadas con el empleo o el sostenimiento económico de un tejido empresarial con cierto peso, le han ganado el pulso a los motivos de salud pública que habían generado esa inquietud en el gobierno y que en mi opinión son mucho más importantes que nada, sobre todo por el gasto que nos generan a todos. Como ahora está tan de modo el vocablo sostenible, nada más sustentable y saludable que velar por la salud presente y futura de las personas, y especialmente de los más sensibles.

Desconozco -aunque obviamente intuyo- motivos de mayor peso político, e incluso intereses económicos relacionados con la recaudación de impuestos, que a buen seguro también "justifiquen" esta marcha atrás, con los que, para nada estoy de acuerdo.

Tampoco creo que hiciesen falta grandes reformas, pues la actual Ley ya sería suficiente para garantizar algunos derechos que desgraciadamente siguen siendo vulnerados, y que nos hacen pensar que esta ley sigue siendo de coña, porque no se habilitan los correspondientes mecanismos de control.

En cualquier caso seguiremos luchando y presionando desde algunos espacios, y apoyando esta reforma necesaria y fundamental para mantener nuestra salud y sobre todo la de nuestros/as hijos/as.

Y que conste que no tengo nada en contra de los/as fumadores/as.

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