Puja por albergar un ATC

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Imagen: www.20minutos.es

Como se suele decir de manera vulgar, "alucino en colores" con algunas decisiones de algunos alcaldes de este país que defienden la instalación en su municipio de un cementerio nuclear porque va a generar puestos de trabajo o porque los consistorios van a ser compensandos con algunos ingresos extras. Desconozco el estado civil de estas personas, ni siquiera si tienen hijos o nietos a los que les une el apego que la sangre genera en estos casos, y que suele ser intenso, sincero y en muchos casos prioritario ante nada ni nadie. No entiendo la falta de sensibilidad hacia las generaciones del futuro adoptando un acuerdo o tomando una decisión al respecto, simplemente por generar ciertas expectativas de tipo económico, que estoy convencido llegarían en cualquier caso con una buena política de desarrollo local o con otro tipo de acciones de promoción para el empleo y la generación de actividad económica.

Estas instalaciones, denominadas ATC (Almacenamiento Temporal Centralizado), estrechamente ligadas al desarrollo de la energía nuclear, parecen tener los días contados, puesto que existe un debate profundo y serio sobre el cierre de estas instalaciones, en favor de una clara apuesta por las energías denominadas limpias, de menor impacto y del mismo modo generadoras de empleo y de riqueza, tal y como se está comprobando ya en muchos lugares.

No conozco instalaciones de este tipo o similares ubicadas en grandes urbes, sino todo los contrario parece que siempre acaban emplazadas en pequeños pueblos o comarcas, que curiosamente se caracterizan por el potencial turístico, medioambiental, etc... Comprendo que también son pocos votos y que imponerles este tipo de instalaciones no supondría grandes cambios en la masa crítica necesaria para cambiar el destino de un gobierno. Sin embargo, no estoy de acuerdo en que se cree ningún ATC más, y si en que comencemos a pensar de manera inteligente en las alternativas -que las hay- a la energía nuclear, para no tener que seguir generando batallas innecesarias, hipotecando para siempre pueblos y comarcas, y generando enfrentamientos absurdos en un país que aspira a la sostenibilidad y a un modelo de desarrollo más comprensivo con el medio.

Tampoco estoy de acuerdo con esos argumentos que defienden que, aquel territorio que mantiene o ha tenido instalaciones nucleares debe estar exento de semejante castigo, porque lo que no se quiere para uno no se ha de querer para los demás. El debate debe ser más profundo y espero que el gobierno escuche a todas las partes, sin imposiciones y pueda alcanzar el consenso necesario que este tipo de decisiones requiere.

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