Aquí cabemos todos y alguno más

Foto: http://bloginmigrantes.com


Uno de los logros más importantes que la clase trabajadora de este país ha tenido es sin duda el derecho a ciertas pensiones, que forman parte del estado de bienestar en el que se sustentan las políticas de los partidos progresistas y que nadie, con cierto sentido común, pondría en peligro, mientras existiesen fórmulas para ello.

El asunto de Vic ha vuelto a reabrir el debate de la inmigración, sobre todo porque hay quien piensa que de esto se puede sacar rédito político, y porque desgraciadamente existe una parte de ciudadanos/as que siguen mostrando ciertas conductas xenófobas y defendiendo argumentos vanos con respecto a la inmigración, que piensan que vienen a quitarnos el trabajo, que van a saturar el sistema sanitario, que son unos delincuentes, etc...

Quizás estas personas -me refiero a los contrarios a la inmigración- no han tenido en cuenta que el sistema de pensiones se nutre en buena parte de la contribución de estos hombres y mujeres, y que países como España o regiones como Extremadura, con una baja tasa de natalidad necesitan de la llegada de personas, de un flujo humano que pueda contribuir a mantener una actividad económica adecuada y un balance de crecimiento favorable a los intereses de todos. No creo que haya nadie que esté contribuyendo al sistema mediante la correspondiente cotización a la Seguridad Social y que llegado el momento, aceptase que el estado no tuviera dinero para pagarle lo que ha estado reteniéndole durante su vida laboral. Esto no lo digo yo, sino que lo dicen los expertos y los estudios realizados al respecto desde hace ya algún tiempo.

Por tanto, lemas como "Aquí no caben todos" o propuestas oportunistas con marca muy diferenciada, provenientes de un partido que aspira a gobernar un país, una Comunidad o un Ayuntamiento, se alejan bastante de la idea de sociedad que todos/as tenemos, del modelo de convivencia que todos deseamos para nuestros/as hijos/as y sobre todo, rechazan de plano muchos beneficios que se logran con la llegada de estas personas.

Con esto no quiero decir que todo se haga sin control o que no se actúe con contundencia contra quienes se salten las reglas de la democracia y vulneren la legislación vigente. Lo que no se puede permitir es que se juzgue a la inmigración sin argumentos, y con algunos prejuicios sin fundamentación alguna, porque malos y buenos, trabajadores y vagos, los hay entre los ciudadanos nacionales y entre los inmigrantes.

Aún recuerdo aquel boliviano al que le dejo tirado su jefe a las puertas de un hospital con un brazo medio amputado, y otros casos que han salido a la luz sobre abusos y situaciones de explotación a este colectivo, que deben hacernos reflexionar sobre si realmente nos quitan el trabajo, o es que en las condiciones con las que algunos empresarios les hacen trabajar son para nosotros inalcanzables y son más bien quienes les contratan los que nos quitan el trabajo, ahorrándose cotizaciones a la Seguridad Social, salarios...

Por todo eso, aquí cabemos todos y algunos más. No olvidemos que todos los que contribuimos al PIB de un país y al sostenimiento del estado de bienestar, tenemos garantizados constitucionalmente sin necesidad de firmar ningún contrato-al menos de momento- los mismos derechos y las mismas obligaciones. Por tanto que no pretendan ahora dejar fuera de juego o poner obstáculos a un fenómeno, el de la inmigración, existente hace muchos años, con muchos beneficios para nuestro país y con algunos falsos estereotipos sin base ni credibilidad alguna, que se sacan al púlpito político de manera oportunista e irresponsable.

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