Fin de año

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Se acerca el final de este año 2009 y es costumbre entre las personas -a diferentes niveles y en casi todos los ámbitos- realizar balance de lo acontecido, como si eso nos ayudase de alguna manera a emprender con mayor energía y fortaleza los doce meses que nos restan para volver a analizar este tradicional bagaje que cada cual arrastra . Hacemos nuevos o quizás los mismos propósitos de siempre, y hay algo que es inevitable y que a veces lo obviamos: Cada año que pasa nos vamos haciendo mayores.

Soy de la opinión que no hay años buenos o malos, puesto que en este periodo de nuestra vida de 365 días, aunque a veces nos marquen profundamente determinados acontecimientos -mejores o peores- siempre suele haber un mayor peso de algún hecho que a buen seguro nos afecte de manera emocional o psicológica, y ello sirva para que al final nos inclinemos hacia un calificativo u otro a la hora de valorar estos periplos de vida, convertido en referencia obligada del tiempo para toda la humanidad, en especial para aquellos que por unos motivos u otros deben rendir cuentas al resto.

Tengo que confesar que con la que está cayendo me siento tremendamente privilegiado, pues afortunadamente tengo trabajo al día de hoy y en lo personal me siento arropado por los míos.

Para el 2010 sobre todo pido salud, porque estoy convencido que posiblemente sea lo más importante para cualquier persona , puesto que con ella y con tesón se puede lograr todo lo demás.

A todos vosotros, lectores/as, comentaristas y curiosos/as de este espacio, mi agradecimiento sincero por vuestra elección, fidelidad y confianza para con este rincón de mi vida. Mi deseo sincero de que este nuevo año que entra os depare lo mejor que cada uno/a de vosotros/as necesite y ansíe, en lo personal y en lo profesional.



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