Escena navideña

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Imagen: http://craelpinar.centros.educa.jcyl.es

Ayer mientras hacía una gestiones en el Centro Cultural de Guadalupe, acompañado por mi hijo, fuimos testigos de la presencia del Paje Real en el Hall de este sitio, agasajado por algunos/as niños/as acompañados/as de sus padres o familiares. Cuando salimos de aquel sitio, y ante la negativa de mi pequeño de acercarse ante semejante realeza -no sé si por miedo o posiblemente por pasotismo- me pregunté hacia dónde caminaba la tradición o cuál será el destino de algunas figuras y personajes, claramente en peligro de extinción.

A buen seguro nuestra incesante labor de satisfacer durante todo el año algunas de las necesidades o de los caprichos de nuestros hijos, está provocando algunas conductas o reticencias hacia la tradición y hacia algunos valores con los que algunos crecimos y que nos hicieron vivir algunas de las fantasías más hermosas que acompañaron nuestra infancia.

Cuando abandonamos este lugar no se le ocurre otra cosa que preguntarme: - ¿El paje es un hombre disfrazado, no? A lo cual le respondí -Claro, los Reyes Magos tienen un paje en cada lugar del mundo, " de carne y hueso" que les sirve de enlace y que les recoge las cartas que después les entrega a ellos. No le pregunté quién era el paje, porque a buen seguro me lo hubiera dicho...

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