La ciberpolítica se va consolidando

El boom de las redes sociales ha llegado también a la política y a los políticos. Parece que cualquier cargo público que no tenga perfil en Facebook, Tuenti y otras plataformas usuales, no está en la vanguardia y no es nadie. Cualquier persona que esté implicada de una manera u otra en política, y que tenga perfil público sabe que, o estás o no te comes un rosco, al menos en la misma proporción que los que sí han confiado en esta nueva fórmula de acercamiento a la sociedad.

De todos/as es conocida la campaña de Barack Obama para llegar a la Casa Blanca, e incluso el propio presidente de la Junta de Extremadura con su blog en el participo desde el principio, saben de las posibilidades reales de estas nuevas herramientas digitales. Afortunadamente, y así lo recogen algunos medios de comunicación como Público, el uso de las redes cibernéticas por parte de la clase política comienza a ser importante: un 34,9% de los diputados españoles se conectan a las redes. Pero además de diputados, alcaldes y alcaldesas, líderes políticos y sindicales, etc..., están al alcance de un clic.

Fijaros de que estoy hablando que hasta el mismo Vaticano tiene su canal en Youtube. Está claro que el/la político/a que no empiece a sumergirse en estos menesteres lo va a tener un poco más complicado, o al menos no tendrá el privilegio de conocer de primera mano las necesidades e inquietudes de la ciudadanía. Eso, es una clara ventaja sobre cualquier rival. Por supuesto que todo dentro de un orden de control, respecto y educación. También tengo que decir que las redes sociales no hacen milagros, pero sí ayudan a que le conozcan a uno, a que conozcan sus opiniones, sus ideas... Y eso, al menos para alguien que se dedica a la política debería ser prioritario.

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