Fortalecer a la familia de la Benemérita

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Hace pocos días, cuando comentaba las circunstancias del atentado de Calviá (Mallorca) con alguien perteneciente a la Guardia Civil, me informaba de algunas cosas que -aunque podía intuirlas- no imaginaba que pudiese ser la tónica abundante y casi normal . Según parece existen en España muchos cuarteles de la Benemérita que no tienen ni garajes para meter los coches oficiales, con lo cual tienen que estar en la misma calle, como fue el caso del vehículo que utilizó ETA para acabar con la vida de dos jóvenes. Además, los agentes se ven mermados de algunas condiciones mínimas de seguridad que les hacen claramente vulnerables ante la sinrazón terrorista.

Según ha denunciado ya la Asociación Unificada de Guardias Civiles, la situación llega a ser tercermundista en algunos acuartelamientos. Eso, realmente es así, porque ya he tenido ocasión de comprobarlo en algunos lugares. Eso ha motivado que agentes y familiares estén pensado en movilizarse para exigir lo que realmente merecen, seguridad ante una clara amenaza.

Estoy con ellos. No basta apoyar verbalmente a la Guardia Civil, especialmente cuando sufre las consecuencias de brutales acciones terroristas. No se resuelven sus problemas condecorando a quienes detienen a un comando o a la cúpula de ETA. Ya no está en juego solo la vida de los propios agentes, sino la de sus seres queridos. Los agentes son personas como tú y como yo, con familia, con hijos, y a los que no les gustaría que a causa suya, sufriesen los suyos. Hoy día, y depende del lugar, vivir en un cuartel puede ser sinónimo de inseguridad y por lo tanto, de punto de mira. Desgraciadamente se ha demostrado ya en más de una ocasión, y eso -en mi opinión- ha de movilizar recursos y presupuestos de las arcas del estado para contribuir a mejorar su seguridad. Sería sin duda otra manera de fortalecer al cuerpo de cara a la lucha contra el terrorismo.

1 comentarios :

Rosario dijo...

Estoy totalmente de acuerdo contigo mi querido amigo, ya no está en juego solo la vida de los propios agentes, sino la de sus seres queridos.
Buena reflexion.
Un besito Rosario