Riesgos toreros

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Desgraciadamente los San Fermines se han cobrado una nueva víctima mortal, una más de tantas que se han producido en la historia de estas fiestas populares, y una más de otras muchas que alrededor de la fiesta nacional de los toros se producen todos los años en nuestro país. Todos los que se lanzan al ruedo deberían saber que el hecho de hacerlo supone un ingente riesgo que puede ser mortal. A pesar de que las estadísticas afortunadamente no son muy altas, y por mucho que pretendan convencerme de lo contrario, no alcanzo a entender cómo esa sensación de subida de adrenalina, ese placer -desconocido para mi- que parecen experimentar quienes participan en este tipo de eventos (llaménse toreros, recortadores o simplemente aficionados)se apodera de la cabeza de cualquier persona con cierto grado de madurez y le bloquea hasta el punto de olvidarse de lo bello que es vivir, y de que no merece la pena que por decisión propia y de manera libre, uno decida ponerse en la diana de la muerte.

Que conste que ni estoy a favor ni en contra de los toros, ni quiero entrar en este debate tan antiguo como la propia fiesta, pues sinceramente es algo que no me preocupa. No puedo mantenerme sin embargo impasible ante una muerte absurda y por ello denuncio el hecho acontecido, y me pregunto -como lo hago cada vez que sucede algo similar- cómo es posible que alguien pueda perder la vida de esta manera, que fuerza motriz resulta tan poderosamente influyente que empuja a asumir un riesgo mortal. Me gustaría alcanzar a comprender qué emociones, sensaciones o placeres tienen ese grado de seducción que sitúa a un joven en el precipio del fin de la vida. Porque no olvidemos que un torero profesional tiene la excusa perfecta: un salario para mantener a su familia o sus caprichos. Pero, ¿Qué interés racional tienen quiénes se ponen delante de estos animales? Me encantaría entenderlo y que alguien me lo pudiera explicar, o también pudiera tratarse de un misterio más, de esos que tiene la condición humana, la cual bien creo debería estar educada para no entrar en este tipo de juegos.

Y hoy no os quepa ninguna duda, que se batiran récords de visionados del vídeo de la cornada en Internet y las televisiones públicas y/o privadas harán lo propio en sus informativos y programas rosa. Si esto sirve para advertir de ese riesgo y evita algún percance más, bienvenido sea. Pero, mucho me temo que cuando pase un tiempo todo seguirá igual.

3 comentarios :

Concepcion Mendez Casco dijo...

Pues yo Sí estoy en contra de todo tipo de fiesta dónde se utilizan animales.
Pienso que forma parte de la Incultura de los pueblos y no de la Cultura.
Sentir alegría cuando están matando o humillando a los animales a mi personalmente me da mucha tristeza.
Saludos.

Anónimo RESPONDER dijo...

Para saber lo que se siente es necesario vivirlo y administrar en cierta medida ese miedo, es asi como se consigue ese cierto acaloramiento y sensacion de querer estar ante un toro como puede ser un montañero o cualquier actividad que reviste un peligro y que gusta solo por eso porque se vive y disfruta una sensacion de riesgo y que a veces conlleva la muerte.

Concepcion Mendez Casco dijo...

Perdóname Anonim@,pero comparar el riesgo que corre la persona delante de un toro,¿vas a compararla con la de un montañero?.
El montañero está sólo ante la Naturaleza,escalando por propio placer y afán de alcanzar su propia meta?,si lo trasladas a los toros,¿necesitas de ese animal para descargar adrenalina?.
Chic@ a la propia muerte te puedes exponer de muchas formas.
Saludos.