Ellos no merecen ciertas cosas

La práctica totalidad de los días que componen un año están dedicados a alguna causa o temática concreta, de modo que cada jornada suele tener algún tipo de calificativo encabezado por "Día Internacional", "Jornada Mundial" u otras palabras similares. Evidentemente uno no puede hacerse eco cada día en su blog de la temática concreta, entre otras cosas porque eso supone una dedicación extraordinaria que, al menos de momento, no pretendo desarrollar. Sin embargo, algunas fechas, si parecen despertar en mi mayor afán por reflexionar en voz alta, expresar mi opinión y mi experiencia personal al respecto, como es el caso del día de hoy. El 4 de junio se celebra a nivel mundial el Día Internacional de los niños víctimas inocentes de agresión, y por ello quería compartir con vosotros/as algunas reflexiones:

1.- No hay nada más hermoso y más bello que la inocencia en un niño (lo digo con todo conocimiento de causa como padre) siendo necesaria su preservación no sólo en el seno familiar, sino en la propia sociedad. Eso supone que alterar esa propiedad específica de la personalidad y de la vida, mediante acciones de violencia, en cualquiera de sus formas , supone generar un terrible daño a la persona, y también al entorno social en el que se moverá en el futuro. El derecho a esa inocencia, a la educación en valores, a la potestad y protección en esos primeros años, al mimo y al cariño... nadie, ni siquiera los padres, podemos vulnerarlo.

2.-Muchas veces somos cómplices silenciosos de algunos actos de agresiones a menores, sobre todo porque no queremos inmiscuirnos en los asuntos del vecino aún a sabiendas de que algo no va bien. La complicidad en la sociedad ante determinadas circunstancias supone mantener ciertos comportamientos y por supuesto un grave daño al orden social. Por eso, la denuncia y el "no mirar para otro lado" ayudan en buena medida a combatir a quienes hacen del maltrato infantil el pan suyo de cada día.

3.- Ni que decir tiene que quien se lleva la peor parte en todo esto, son los de siempre: los mal llamados habitantes del tercer mundo. Los niños y niñas que nacen en determinados ambientes tienen más posibilidades de padecer este tipo de circunstancias, aunque claro está que en los países desarrollados también afloran casos de violencia infantil. La solidaridad bien dirigida se hace siempre necesaria, especialmente en época de vacas flacas como la que vivimos en la actualidad.


1 comentarios :

Concepcion Mendez Casco dijo...

Descubrir la poesía de Lidya ha sido para mi muy importante y quiero compartir este poema dedicado a los peques.
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Me paseo por las noches
hasta llegar la alborada.
Camino por los senderos,
me regodeo en las playas
y beso al mar que me acuna
con una nana dorada....
A veces soy un espejo
escondida a la distancia
reflejo rostros queridos
perdidos en madrugadas,
dibujandole sonrisas
a quienes quieran mirarlas
Soy una estrella pequeña
y les digo.

¡HASTA MAÑANA!

Me ha emocionado tu post,no hay nada más doloroso para los que somos madres y padres ver como se humilla,maltrata y violan cada día los derechos de millones de niñ@s en el mundo.
No es justo.
Saludos.