Imparcialidad en entredicho

Tengo que confesar que independientemente de que las querellas o las sentencias determinadas que se dicten contra su persona lo arrastren a lo más bajo, me considero un fans o simpatizante de uno de los jueces más cañeros de la historia de la democracia. Me refiero sin duda a Baltasar Garzón y a sus insólitas cruzadas contra algunas personas de las intocables y en favor de causas tabúes para una buena parte de la sociedad actual, dentro y fuera de nuestro país.

Tengo muy claro que la manera de actuar de Garzón, sus procesos y su trabajo, incomoda a alguien, no sin poco poder, que pretende acabar con la reputación del juez de la Audiencia Nacional y que es una vieja rencilla que se mantiene abierta desde que el juez apareciese cerca del PSOE y más concretamente al lado de Felipe González. Los enlaces que existen entre el partido popular y quienes pretenden poner en jaque al letrado las revela hoy el periódico El País e incluso la imparcialidad de quien ha instruido la causa se pone en duda con los datos que se publican hoy en El Plural.

Espero y confío en la inocencia de Garzón, pero sobre todo espero que si al final se demuestra que no ha cometido los delitos que se le imputan, se retomen algunas causas sobre la guerra civil que se han visto afectadas por estas presuntas relaciones entre quien ha presentado la querella y quien la ha instruido, todas en favor de bloquear ese deseo que buena parte de la sociedad española exige para recuperar a sus familiares.




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