Educación en valores de género.

Ayer, por primera vez en sus recién cumplidos 5 años, mi pequeño y yo cocinábamos juntos, y aunque su participación fue escasa y muy lúdica, el objetivo no era otro que el de educarle y enseñarle desde pequeño que las tareas domésticas son cosa de todos y no exclusivamente de mamá. En este sentido lo más interesante es predicar con el ejemplo, máxime en estas fases tempranas de la vida, donde los pequeños son verdaderas esponjas, y eso significa que lo absorben todo, lo bueno y lo menos bueno.

En mi opinión la clave -o al menos un peso importante en la plena igualdad- está en comenzar a educar a los más jóvenes (chicos y chicas) en los valores que supone esta repetida reivindicación de la igualdad entre hombres y jóvenes, y que hoy -8 de marzo- cobra mayor protagonismo por acuerdo unánime de todas las mujeres del mundo. Un camino es ese al que me refería al iniciar este post, en el seno familiar. Pero además, en los propios centros de enseñanza, en los institutos y en la propia universidad, donde se debe procurar introducir cuestiones de género, con el sano objetivo de evitar muertes y de evitar situaciones de marginación y discriminación.

Por tanto, seamos cómplices y protagonistas, cada cual en su ámbito, para construir un mundo donde sea posible el equilibrio entre sexos, especialmente en lo que se refiere a derechos fundamentales y a compartir responsabilidades, para cambiar el rol de la mujer en una sociedad de futuro que debe ser más igualitaria y justa.

1 comentarios :

Ruth dijo...

¡Buenos días Felipe!

Tú lo has dicho no hay mejor manera de concienciar que en ser ejemplo de nuestros propios hijos, mi peque que tiene 4 años, suele imitar todo aquello que me ve hacer en las tareas domésticas, ayer por la tarde me hizo reir, porque imitaba a su padre conduciendo, con una canasta de recoger la ropa.

Mucho ánimo y a seguir predicando con el ejemplo, porque es la mejor manera d contribuir a seguir fomentando la igualdad.

Un abrazote