Un error subsanable

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Con Obama en la Casa Blanca y el retiro de las tropas israelíes de Gaza el mundo parece estar en una situación de paz controlada . Buena falta nos hacía después de un comienzo de año marcado por la crisis y por el paro, por el puño cerrado de los bancos y por tantos y tantos acontecimientos que, directa o indirectamente, se relacionan con aquellos. Pero la vida sigue y lo cotidiano tomará ahora más importancia, o al menos la misma que siempre ha tenido, que no es poca pensando que nuestra vida se ha focalizado en exceso hacia la grave situación económica y nos ha mermado en cierto modo la capacidad de seguir apostando por los proyectos en los que siempre hemos confiado y que se cobijan en algún rincón de nuestro cerebro. Los hay de todo tipo: emocionales, económicos, de aspiraciones, de expectativas...

Pero reflexiones aparte, quería hoy hablaros de los verdaderos protagonistas de todo esto y sobre todo de los más beneficiados. Me refiero a los bancos y a los banqueros. Ellos son sin duda quienes mayor tajada han sacado y sacarán de la crisis. Siempre ganan y lo llevan haciendo muchos años, porque son especialistas y máxime cuando tienen la complicidad de un gobierno, que ha sido engañado como tantos y tantos clientes.

Es posible que el hecho de que el gobierno les inyectase dinero a los bancos haya perjudicado notablemente el tejido creativo y empresarial de este país, haya hecho más ricos a quienes ya lo eran, y más pobres a los pobres. Por eso, un gobierno de izquierdas y progresista debe pensar en los ciudadanos y en cuáles son sus necesidades, eliminando al máximo los siempre controvertidos intermediarios. En este sentido, creo que Zapatero se ha equivocado muy poco en la puesta en marcha de medidas anticrisis, pero esta ha sido, al menos lo parece, un fracaso. El dinero se lo tenía que haber dado directamente a quienes lo necesitaban para crear o mantener empresas, que en definitiva son las que generan empleo y mantienen cierta estabilidad económica.

Está más que demostrado que las ganancias siempre se las llevan los del medio, los que en la cadena de producción comercian con las debilidades del otro, la ignorancia y la adversidad. Si queremos hacer socialismo verdadero utilicemos los fondos públicos para eliminar intermediarios, para llegar directamente al ciudadano y atendiendo sus más inmediatas necesidades. Sólo así generaremos un valor añadido a las políticas de izquierdas que se traducirá en bienestar y progreso.

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