Diversidad de contrastes

Hace pocos días han comenzado las rebajas y con ellas han vuelto de nuevo los agobios, las colas interminables en las tiendas, los centros comerciales a rebosar, las compras innecesarias y la fiebre del consumismo que parece formar parte ya de nuestra vida. Hoy mismo hemos conocido las estadísticas que el INE nos ofrece sobre el paro y la tendencia alcista de las mismas. Del mismo modo hemos conocido el número de afiliaciones a la Seguridad Social que también están cayendo en los últimos meses. A finales de año el euribor bajaba a cifras impensables hace unos meses y el precio de la vivienda usada cae en picado . Además el gobierno también anunciaba la subida del precio de la energía eléctrica y de algunos servicios. Una interesante gama de contrastes que marcan el comienzo del nuevo año y cuya valoración resulta cuando menos arriesgada.

Resulta curioso como en la sociedad en la que nos ha tocado vivir existen muchas contradicciones entre lo que parece ser que es, y que finalmente resulta ser, aunque aquí habría que aplicar esa cita de William Shakespeare de que "nada es verdad ni mentira, todo depende del cristal con que se mira". La crisis, recesión económica o como quiera que se llame parece no haber llegado de la misma manera a todos los rincones, ni mucho menos a todos los hogares. Dicen que en la ciudad se nota más que en los pueblos y que lo peor aún está por llegar. Todo es posible, incluso lo contrario. La cuestión es que nadie escarmienta en cabeza ajena, y seguimos lanzándonos al vacío sin paracaídas, seguimos haciendo caso omiso a muchas recomendaciones y pensamos que la situación no es tan dramática como la pintan. Para unos es un fantasma, para otros un espejismo, y para otros una cruda realidad que les asfixia sin tregua.

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