Escritura digital

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Hoy he vuelto a la tradición anual de escribir, de puño y letra, las tarjetas de Navidad a algunos de mis también tradicionales destinatarios (viejos amigos de estudios, milicia, familia a la que ves poco, amigos en general). Hay quien espera a recibir la tarjeta para contestarla, y a quien -como yo- lo hace por norma, eso sí a quien no contesta que se olvide de volver a recibirla. Es la ley de la reciprocidad, inspirada en un código ético fácil de entender: Donde las dan las toman.

Como suele hacerse en estos casos mis palabras van impregnadas de deseos,buenos propósitos y augurios para las fiestas. Aderezadas con una ingente cantidad de cariño, felicidad, paz, bien y esos valores que tanto nos gusta desear a nuestros amigos y familiares. No falta el tópico "Feliz y próspero año nuevo", este año acompañado de la cifra de 2009. Este último mensaje , tal y como están las cosas, parece que tenga más sentido que en años anteriores, pues según parece atravesamos tiempos difíciles y de vacas flacas. Aunque claro está que la corrección y las buenas formas siempre han de prevalecer sin tener en cuenta los tiempos. Porque suele pasar, que lo que es bueno para unos es malo para otros, lo que es crisis para unos prosperidad para otros, adversidades para unos buena racha para otros.

En cualquier caso, y aunque también haga uso de los sms, del e-mail, de las redes sociales y de todos esos canales de comunicación que hoy día nos brinda la tecnología digital,no hay nada más hermoso -al menos para mi- que poder redactar unas líneas y sentir esa sensación del bolígrafo en el papel, tan romántica y quizás un poco en desuso. Pero quizás lo que más me anima a seguir escribiendo postales es el colaborar con algunas organizaciones que a pesar de todo siguen apostando por la solidaridad en estos tiempos, como UNICEF, CRUZ ROJA y otras muchas, aunque aquí también hay quien pretende engañar el personal a base de solidaridad.

Sería una muy buena manera de educar a nuestros pequeños -y de paso a mejorar su caligrafía- que ellos mismos escribieran postales a sus amigos, aunque fuese del mismo pueblo y aprendiesen jugando que el mensaje de Navidad a través de las tarjetas es algo a conservar y preservar, sobre todo para que algunos practiquemos la escritura digital, y nunca mejor dicho por estar realizada con los dedos de la mano.

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