Aprender para mejorar nuestro estatus

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El frío que el otoño ha traído hasta Las Villuercas y a otras zonas de España comienza a sentirse en el cuerpo.Eso ha provocado que los viejos calefactores, radiadores de aceite, bombas de calor y otros aparatos que aguardan en bohardillas, trasteros y almacenes de nuestros hogares y oficinas, hayan sido rescatados y conectados en una corriente a mayor precio que la temporada pasada. Pero no quiero hablar de precios, sino quiero reflexionar sobre la tremenda diferencia que existe entre quienes como yo tenemos el privilegio de trabajar en una oficina, perfectamente acondicionada para el frío y el calor, y quienes por suerte o desgracia, tienen que ejercer su profesión en la calle, a la intemperie y en condiciones menos saludables. Lo quiero hacer inspirado en ese pequeño detalle del frío, aunque podría fijarme en otros, para hablar de lo importante que es estudiar, formarse y estar en continuo reciclaje, especialmente en los momentos más complejos y delicados.

El otro día lo comentaba con una paisana de Logrosán que tiene una beca del Gabinete de Iniciativa Joven de la Junta de Extremadura y que trabaja con nosotros: el disponer hoy de una carrera universitaria o de estudios reconocidos no es una garantía de que vayas a trabajar, pero sinceramente pienso que es un plus que te permite estar en una clara ventaja frente a quien no dispone de ese valor añadido. Parece lógico pensar que en situaciones de menor bonanza económica y más problemas de mantenimiento y sostenimiento de salarios en las empresas, quienes más sufren los despidos y las consecuencias son los trabajadores menor cualificados, que en muchas ocasiones son también los que tienen contratos de menor importancia y cuyo despido, por tanto, es mucho más ventajoso. Además, existe una clara diferencia en cuanto a salarios y en cuanto a remuneraciones, con contadas excepciones como casi en todo, pero al fin y al cabo con un posicionamiento menos favorable para quienes ocupan los últimos puestos en las correspondientes categorías profesionales.

Por tanto, para aquellos jóvenes y no tan jóvenes, que tengan pereza o que les cueste eso de aprender, de reciclarse o de estudiar, mi más sincero mensaje de que lo hagan, porque como nos decían nuestros padres y abuelos "el saber no ocupa lugar", y como el invierno es muy frío y el verano muy caluroso, a lo mejor con esfuerzo y tesón, y con un poco de interés y de amor propio, es posible que cambiemos de aire o al menos podamos aguantar ciertos envistes que sin quererlo nos tambalean si no estamos fuertemente amarrados, a través del conocimiento, de la educación y de la cualificación.

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