¿Juego sucio en los partidos políticos?

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Si finalmente el río que hoy ha sonado en Extremadura lleva agua, me temo va a haber movida gorda y batalla campal entre las filas populares extremeñas. Presuntamente, y según recogen los medios de comunicación y denuncian alguno de los candidatos extremeños a la Presidencia del PP de Extremadura, el candidato oficialista, Monago, abría jugado sucio contar de obtener el número de compromisarios suficientes para hacerse con el poder. La alarma saltó justo cuando los candidatos no oficialistas y críticos de las siglas empezaron a captar posibles apoyos, descubriendo como en algunos pisos de conocidos militantes populares se encontraban empadronadas personas que ni siquiera viven allí y que han sido fichadas en las últimas semanas, puesto que el censo de militantes y afiliados del que disponían los candidatos críticos (Guerrero, Acedo y Mateos) no coincidían con el que finalmente se ha utilizado para la elección de compromisarios, proceso que ayer se celebraba en toda Extremadura.

Parece ser que el principal responsable de todo esto pudiera ser el candidato de Génova, que consciente de que no fuese a recabar todo el apoyo necesario y con el fin de no dejarse escapar el acceso al sillón de mando, ha infringido todas las normas y ha estado haciendo y deshaciendo a su antojo, al objeto de poder amañar el resultado. El personaje en cuestión es bien conocido en Extremadura por sus hazañas, aventuras y desventuras en la política extremeña y en la ciudad de Badajoz. Este señor, fue aquel que cuando llegó el momento de elegir senadores decidió no presentarse y al día siguiente aceptó el cargo, a buen seguro a cambio de aceptar ser el candidato que ahora se debate entre la vida y la muerte, a raíz de estas presuntas triquiñuelas que hubiese estado tejiendo y que acabarán a buen seguro como el rosario de la aurora, tal y como ya ha vaticinado alguno de los históricos dirigentes de la derecha extremeña, el que fuese implicado en el caso Gescartera, Luis Ramallo.

Se da la circunstancia además que el presunto jefe de la trama y candidato a la Presidencia popular en Extremadura, es actualmente el Presidente del partido en Badajoz, y por tanto el que decide sobre todo lo que se hace, algo que agrava más si cabe la situación, pues en condiciones normales cuando se presenta una candidatura se debe dimitir de todo cargo, eso es al menos lo que corresponde y lo que hace toda persona que tenga dos dedos de frente y no tenga otro tipo de intereses.

Una vez más la política nos muestra su lado más oscuro y nos provoca el rechazo lógico que desde siempre se piensa y que casi siempre pone en tela de juicio a los aparatos y funcionamiento de los partidos. Desgraciadamente, las ansias de poder en este y otros partidos políticos provoca situaciones como esta, genera ciertas prácticas ilícitas que muchas veces son silenciadas por miedo, por temor a represalias y venganzas. La militancia en un partido debiera estar por encima de intereses personales, de permutas y favoritismos cercanos al caciquismo. La transparencia y la libertad de militancia se vulneran continuamente por quienes ostentan el bastón de mando a todos los niveles. Los derechos de los afiliados y de las personas que forman parte de un partido político se ignoran adrede y se manipulan según el antojo de quien se preocupa más de permanecer en el poder, que de mirar hacia el futuro, de escuchar y crear ideas, y de generar un grupo humano armónico y cohesionado que en torno a unas siglas se mantenga dispuesto y abierto a los valores democráticos que se recogen en nuestra Constitución.

La única manera para derrotar al abuso de poder en los partidos, para controlar los movimientos y prácticas deshonestas, para acabar para siempre con el "ordeno y mando" es cambiar las reglas de juego y permitir que se creen estructuras de participación más abiertas y más democráticas. Ese es el reto y esa la reivindicación para mejorar el funcionamiento de los partidos y para que los ciudadanos accedan a ellos, de la misma manera que lo hacen a una peña de fútbol, club de cazadores o cualquier tipo de movimiento social. Mientras tanto, seguiremos sufriendo, en mayor o menor medida, estas prácticas no digo que "habituales" pero sí bastante instauradas en el seno de los partidos políticos.

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